Vietnam arranca un cónclave que puede aupar al líder del partido único, a espejo de China

Bangkok, 18 ene (EFE).- Vietnam arranca el lunes un cónclave clave para su futuro, en el que el secretario general del gobernante Partido Comunista, To Lam, podría reforzar su autoridad, pues aspira a ser también presidente del país unipartidista –una de las economías más dinámicas de Asia–, a imagen y semejanza de la vecina China.

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El Partido Comunista de Vietnam (PCV), con diversas corrientes internas, celebra a lo largo de la próxima semana la 14º edición de su Congreso Nacional, que tiene lugar cada cinco años, y en el que casi 1.600 delegados –según cifras oficiales– formalizarán decisiones tomadas previamente tras amplios procesos de consenso.

Además de dibujar la hoja de ruta quinquenal del país, en los salones cerrados del poder comunista vietnamita se determinará quién dirigirá la política hasta 2031 y, según analistas, podría ser To Lam, quien ya se erige como el principal líder del país, desde su rol de secretario general del partido único.

Si To Lam, de 68 años, asume en el cónclave la presidencia del Estado –un puesto más simbólico– y pasa a aunar este cargo y el de secretario general del PCV de forma simultánea durante un período completo de cinco años, reunirá "una autoridad sin precedentes para actuar en una variedad de cuestiones que hasta ahora se han mantenido separada".

Así lo indica Carlyle A. Thayer, profesor emérito de la Escuela de Humanidad y Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), quien señala que hay miembros del Partido Comunista "preocupados por la excesiva concentración de poder en una sola persona".

De acumular To Lam la presidencia y la secretaría general del Partido Comunista, Vietnam avanzaría hacia un modelo de poder similar al de China, con un mando más centralizado y una autoridad personal reforzada, reconfigurando así los equilibrios internos del sistema, que actualmente se sostiene en cuatro pilares diferenciados: secretario general del PCV, presidente del país, primer ministro y presidente de la Asamblea Nacional.

En Pekín, Xi Jinping concentra los principales resortes del poder como secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh), presidente del país y jefe de las Fuerzas Armadas, el mando de las cuales se reparte formalmente en Vietnam entre la jefatura del Estado y el partido, si bien este tiene ejerce en la práctica el control efectivo.

Al estilo del gigante asiático, Vietnam también ha emprendido recientemente medidas para limpiar sus instituciones, vistas como arma arrojadiza contra adversarios internos por expertos.

Dichas medidas engloban campañas anticorrupción que resuenan con la política de Xi y que pueden servir para eliminar facciones en pugnas internas de poder, así como reducciones de la burocracia mediante decisiones como fusionar provincias, proceso que derivó en la supresión de cerca de 80.000 puestos de trabajo.

 El 14º Congreso Nacional se celebra en un momento propicio para la economía Vietnam, erigida como una de las más dinámicas de Asia y muy orientada a la exportación, pese a las tensiones comerciales globales derivadas de las presiones arancelarias de Estados Unidos.

De hecho, tras la agresiva tanda de aranceles lanzada por Washington contra Pekín durante el primer mandato del presidente Donald Trump, numerosas empresas chinas optaron por deslocalizarse, encontrando en Vietnam un destino interesante.

Vietnam capitalizó el rifirrafe entre las dos potencias, cuando compañías del gigante asiático apostaron por invertir en el país vecino para esquivar los gravámenes estadounidenses.

Hanói tiene como meta convertir a Vietnam en un país desarrollado de alto rendimiento para 2045 y aspira a un crecimiento económico del 8 %.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un 5,6 % de aumento del producto interior bruto (PIB) vietnamita para 2026, indicó en una previsión del pasado octubre.

En el plano social, Human Rights Watch (HRW) ha denunciado recientemente un incremento de las detenciones de personas percibidas como disidentes en las semanas previas al Congreso Nacional, apuntando a un contexto de mayor control político.

"El gobierno debe poner fin a su intensificación de la campaña contra sus críticos y liberar a todos los encarcelados por la expresión pacífica de sus opiniones políticas", dijo la organización en un comunicado.

Entre los arrestos recientes más sonados, HRW destaca el de Hoang Thi Hong Thai, de 45 años, a principios de enero, por comentarios críticos con el Gobierno en redes sociales.

La Policía de Hanói alegó que la mujer "elaboró, almacenó, distribuyó y propagó informaciones, documentos y materiales contra el Estado de Vietnam", publicaron entonces medios oficialistas.

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