Los kurdosirios, Damasco y el frágil acuerdo de segunda oportunidad

Beirut, 19 ene (EFE).- En un fin de semana, las tropas gubernamentales sirias arrebataron vastas cantidades de territorio a la alianza armada liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática (FSD), llevando a un acuerdo para integrar sus regiones en el Estado más de un año después del derrocamiento de Bachar al Asad.

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El pacto, que ha comenzado a implementarse pese al estallido de nuevos choques este lunes, es el segundo alcanzado entre las partes desde el cambio de poder en Siria, pues ya habían logrado uno en marzo de 2025 que nunca llegó a cristalizar por desacuerdos en diversas áreas.

Estas son algunas claves para entender el nuevo entendimiento y por qué es importante:

Las FSD fueron creadas en 2015, en el contexto de la guerra civil y en pleno apogeo del grupo yihadista Estado Islámico (EI), y están lideradas por el grupo kurdo Unidades de Protección del Pueblo (YPG), si bien también cuentan con integrantes árabes y de algunas comunidades minoritarias.

La alianza luchó intensamente contra el EI, convirtiéndose en un importante aliado de Estados Unidos y Occidente en la lucha antiyihadista, y haciéndose con el control de amplias zonas del noreste del país arrebatadas a los terroristas en el periodo previo a su derrota territorial en 2019.

 Por ello, no solo tenían bajo su control las zonas donde se concentra mayoritariamente la población kurda del país -la región de Jazira en el noreste y la ciudad de Kobane en el norte-, sino también buena parte de las provincias de Deir al Zur (este) y Al Raqa (noreste).

Hasta la caída de Al Asad, los kurdosirios se enfrentaban a grupos armados opositores apoyados por Turquía, que considera terrorista a las YPG por verlas como una extensión de la guerrilla kurda contra la que lucha en su suelo, y que les arrebató importantes territorios en una serie de ofensivas transfronterizas.

Esas mismas formaciones proturcas integran hoy las fuerzas gubernamentales sirias, que desde el pasado 6 de enero han protagonizado una serie de choques con las FSD, empezando en dos barrios de mayoría kurda en Alepo (noroeste).

Una vez que las partes alcanzaron un alto el fuego hace una semana, el bando gubernamental pasó a atacar otras zonas de la provincia homónima en manos de la alianza armada y, este sábado y domingo, de pronto comenzó a tomar rápidamente áreas también en otras regiones.

La alianza liderada por kurdos acusó a Ankara de apoyar la ofensiva con bombardeos de drones.

Tras la caída de Al Asad, las nuevas autoridades centrales y los kurdosirios buscaron una solución al 'statu quo' de las áreas en manos de las FSD, gobernadas por la autoproclamada Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES) y no reconocida por el antiguo régimen.

Finalmente, alcanzaron un entendimiento el pasado marzo para la integración de los kurdosirios, pero las desavenencias impidieron que hubiese avances en la mayoría de ámbitos, y Francia y Estados Unidos tuvieron que intervenir para tratar de desbloquear el punto muerto.

Una de las principales trabas era la forma en la que abordar una integración de los miembros de las FSD en las tropas gubernamentales, que finalmente se llevará a cabo de forma "individual" con base a un escrutinio de seguridad de cada uno de ellos, según el texto del nuevo acuerdo.

Por su parte, los kurdosirios deberán enviar fuera del país a todos los integrantes extranjeros de las YPG, mientras que el Gobierno central reconoce de forma legal la identidad kurda como parte del panorama nacional.

De no colapsar el acuerdo con una nueva escalada, las instituciones en las zonas de la DAANES pasarán también a formar parte de la estructura estatal.

Durante las últimas dos semanas de violencia, los kurdosirios denunciaron la falta de apoyo por parte de Washington, para el que ha sido durante años un aliado clave, y cómo el país se mantuvo en silencio ante los ataques de Damasco contra sus zonas.

Este mismo lunes, las FSD aseguraron que la coalición internacional de lucha contra el EI, liderada por Washington, ignoró sus peticiones de ayuda para parar un asalto contra una cárcel con prisioneros del grupo yihadista que terminó en una fuga.

En los últimos meses, el enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, había llamado públicamente la atención a los kurdos por demorar la implementación del pacto de 2025, después de que Donald Trump apostara por el nuevo Gobierno de transición en Siria.

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