Más de 1.100 miembros de los equipos de rescate aún tratan de localizar a los restantes cuatro desaparecidos en el accidente, ocurrido alrededor de las 15:00 hora local (07:00 GMT) del domingo en una fábrica de Baogang United Steel situada en el oeste de la ciudad de Baotou.
La deflagración se originó en un tanque esférico de 650 metros cúbicos que contenía agua saturada y vapor, según las primeras investigaciones.
El siniestro dejó además casi 90 heridos, cinco de ellos graves, que han sido atendidos en hospitales de la zona.
La causa de la explosión, que generó temblores perceptibles en los alrededores, continúa bajo investigación, en tanto las autoridades han paralizado la fábrica e iniciado inspecciones de seguridad de las instalaciones industriales en toda la ciudad.
La Comisión de Seguridad Laboral del Consejo de Estado (Ejecutivo) supervisará la investigación sobre las causas del accidente, según anunció el lunes el Ministerio de Gestión de Emergencias, que urgió a realizar el máximo esfuerzo en las operaciones de rescate y a evitar accidentes secundarios durante estas tareas.
También hay en marcha pesquisas para determinar el impacto ambiental de la explosión, aunque por el momento no se han detectado afectos adversos en el aire ni la calidad del suelo, y el accidente tampoco generó residuos líquidos, según los departamentos de protección ambiental responsables del estudio.
Los accidentes industriales son frecuentes en China, donde persisten protocolos de seguridad laxos y una aplicación insuficiente de los estándares existentes.
En junio del año pasado, una explosión en una fábrica de fuegos artificiales en el condado de Linli, en la provincia central de Hunan, dejó nueve muertos y veintiséis heridos.