El hombre fue atacado cuando el tiburón mordió su tabla y le causó cortes y raspones en una pierna, tras lo cual fue trasladado a un hospital cercano donde se recupera sin lesiones graves, informó hoy el servicio de socorristas de Port Macquarie Hastings en su cuenta de Facebook.
Según apuntaron testigos a la cadena pública australiana ABC, se habría detectado la presencia de varios tiburones toro en la zona, mientras que las autoridades desplegaron drones de vigilancia y ordenaron el cierre preventivo de varias playas entre Port Macquarie y Crescent Head.
El tiburón toro es una de las especies más conocidas en aguas australianas por su tamaño, fuerza y por su capacidad de habitar tanto aguas saladas como dulces, lo que les permite internarse en estuarios y zonas costeras con gran movimiento de bañistas y pescadores.
Estos escualos (término zoológico para referirse a los tiburones) pueden medir más de tres metros y están entre los responsables de muchos de los encuentros entre tiburones y humanos en la costa este de Australia, incluida la bahía de Sídney, donde son atraídos por bancos de peces y condiciones de agua turbia tras fuertes lluvias.
Este nuevo episodio se suma al ataque ocurrido el lunes por la tarde en la playa North Steyne, en Manly, al norte de Sídney, donde un hombre de 27 años sufrió heridas de extrema gravedad y permanece en estado crítico tras ser mordido por un tiburón.
Horas antes, ese mismo día, un niño de 11 años salió ileso cuando un escualo mordió su tabla de surf en la playa de Dee Why, también al norte de dicha ciudad.
Todas las playas de la región de Northen Beaches en Sídney permanecen cerradas hasta nuevo aviso, informaron hoy las autoridades.
La cadena de incidentes se inició el domingo, cuando un niño de 12 años fue atacado en Shark Beach (Playa Tiburón), en el este de la ciudad, y permanece ingresado en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Infantil de Sídney.
Las autoridades atribuyen este inusual aumento de ataques a las fuertes lluvias recientes, que provocaron aguas turbias y la salida de tiburones desde ríos y estuarios hacia zonas costeras, y reiteraron la recomendación de evitar nadar o surfear cerca de desembocaduras y en condiciones de baja visibilidad.
Durante 2025, se registraron al menos una decena de ataques de tiburón en Australia, incluido uno a un niño de 9 años que logró sobrevivir, y de los cuales cinco resultaron mortales.
Según una base nacional de incidentes, desde 1791 hasta 2025 se han registrado más de 1.280 ataques de tiburón en el país oceánico, unos 260 mortales.