“Hasta ahora hemos matado a 30 terroristas del NUP”, escribió Kainerugaba en la red social X, en referencia a la Plataforma de Unidad Nacional, el principal partido opositor, liderado por el excandidato presidencial y músico Robert Kyagulanyi, más conocido como Bobi Wine.
“La mayoría de los líderes terroristas del NUP están escondidos. Los atraparemos a todos”, añadió en otro mensaje, sin precisar las circunstancias de las muertes.
Kainerugaba, hijo del mandatario ugandés y comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa del país, describió a los opositores como “vándalos” y “terroristas” y ofreció por primera vez cifras sobre las detenciones y fallecidos tras los comicios.
Museveni, de 81 años, fue declarado vencedor de las elecciones celebradas en medio de un apagón de internet, imponiéndose con un 71,65 % frente a Wine, de 43 años, en segundo lugar con el 24,72 %, unos resultados que el opositor denunció como “fraude masivo”.
Wine permanece en paradero desconocido después de denunciar que su residencia a las afueras de Kampala fue asaltada la noche del viernes pasado en una redada de la Policía y el Ejército.
El Gobierno, por su parte, ha acusado a los seguidores del NUP de provocar disturbios durante el proceso electoral asegurando que fueron sus militantes quienes sufrieron ataques de las fuerzas de seguridad.
Cuatro días después de los comicios, una coalición de unas 70 organizaciones panafricanas y líderes regionales de la sociedad civil denunció que los resultados “fueron fabricados” y acusó a Museveni de haber perpetrado “un golpe electoral militarizado”.
La Red Panafricana de Solidaridad afirmó en un comunicado conjunto que la Comisión Electoral de Uganda “envenenó” los registros electorales con duplicados de personas, datos biométricos de fallecidos, menores de edad y “fantasmas”, es decir, individuos inexistentes.
Además, acusaron al Ejército y a “unidades especiales de seguridad” de convertir el proceso electoral en una “operación militar”, durante la cual, -según sus denuncias- al menos medio centenar de personas murieron y miles de ciudadanos permanecen detenidos o desaparecidos.
“Las cifras más recientes indican que hay miles de personas detenidas, entre ellas desaparecidas, y alrededor de 50 fallecidos”, dijo la coordinadora de la Red Panafricana de Solidaridad, Mwanase Ahmed, en una rueda de prensa.
EFE no ha podido verificar de manera independiente las alegaciones formuladas por ambas partes.
Musevini llegó al poder en 1986 después de liderar una guerra de guerrillas que derrocó a su antecesor, Tito Okello, y puso fin a un ciclo de dos décadas de inestabilidad política en Uganda.