El informe 'Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe: Nuevos datos y soluciones', publicado este lunes de manera conjunta por la OPS y Unicef, advierte que la violencia no es un hecho aislado, sino que está presente "desde edades muy tempranas" y en diferentes ambientes.
“Cada día, millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe viven expuestos a la violencia – en el hogar, en la escuela y en las comunidades con presencia de pandillas. Múltiples lugares y situaciones en la región presentan riesgos y peligros reales para niños o niñas”, advirtió el director regional de Unicef, Roberto Benes, en un comunicado.
Según los datos recopilados, entre 2015 y 2022 se registraron 53.318 víctimas de homicidio entre niños, niñas y adolescentes en la región.
Además, aunque la tasa de homicidios entre los adolescentes varones de 15 a 17 años disminuyó en el periodo de 2021 a 2022 -bajando de 17,63 a 10,68 muertes por cada 100.000 habitantes-, la tasa de homicidios entre adolescentes mujeres de 15 a 17 años "se duplicó", pasando de 2,13 a 5,1 muertes por cada 100.000.
El informe vincula esta violencia letal con el aumento del crimen organizado, el fácil acceso a las armas de fuego, las desigualdades sociales y unas normas de género nocivas que exponen cada vez más a las jóvenes.
El estudio indica además que 6 de cada 10 niños y adolescentes de hasta 14 años son objeto de disciplina violenta en sus propios hogares. El abuso emocional es la forma más común, afectando al 46 % de los menores, seguido por el castigo físico, que impacta al 38 %.
Asimismo, la violencia sexual y el acoso escolar presentan cifras críticas. Casi una de cada cinco mujeres en la región reporta haber sufrido violencia sexual antes de cumplir los 18 años, mientras que uno de cada cuatro adolescentes de 13 a 17 años experimenta bullying o acoso escolar.
El documento también alerta sobre las nuevas fronteras de la agresión, señalando que la violencia se manifiesta cada vez más en entornos digitales.
"La violencia tiene un impacto profundo y duradero en la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes, y vulnera su derecho a crecer en entornos seguros", afirmó Jarbas Barbosa, director de la OPS, quien destacó el papel clave de los servicios de salud en la identificación temprana y el apoyo a los sobrevivientes.
Ante este panorama, la OPS y Unicef instan a los gobiernos a fortalecer las leyes de protección infantil y garantizar el control efectivo de armas de fuego, además del apoyo a padres y cuidadores para una crianza basada en el respeto, la capacitación de policías y trabajadores sociales, y la creación de entornos de aprendizaje seguros.
"Sabemos cómo poner fin a la violencia. En América Latina y el Caribe, se requieren políticas públicas sólidas y sostenidas que prevengan y respondan a la violencia en todas sus formas para que cada niño y niña pueda crecer en un entorno seguro”, remarcó el director regional de Unicef.