"Excelente reunión hoy con el presidente Ismaïl Omar Guelleh. Hemos destacado la larga historia de amistad y cooperación entre nuestros países y nos hemos comprometido a trabajar juntos para promover la paz, la seguridad y la prosperidad en esta región tan convulsa", dijo Landau en X.
El subsecretario -acompañado por el comandante del Mando Militar de EE.UU. en África (AFRICOM), general Dagvin Anderson- dio las gracias al mandatario y al pueblo yibutiano por su "hospitalidad" con él y con los estadounidenses que trabajan en el país africano.
Por su lado, Guelleh afirmó en la misma plataforma: "Hemos explorado maneras de ampliar nuestros vínculos estratégicos, la cooperación militar y las alianzas en materia de seguridad, así como de reforzar el mantenimiento de la paz en la región".
Yibuti es la última parada de un viaje programado entre el 24 de enero y el 1 de febrero y que ha llevado también a Landau a Egipto, Etiopía y Kenia.
Según el Departamento de Estado estadounidense, esta gira buscaba promover "las prioridades del presidente (de EE.UU., Donald) Trump: reequilibrar el comercio, garantizar un entorno empresarial positivo y promover la seguridad y la paz".
Yibuti es un país situado estratégicamente en una de las rutas comerciales más transitadas del mundo, en el acceso al mar Rojo desde el océano Índico, y en el cruce de caminos entre África y la península arábiga, a poca distancia de Yemen.
Con Guelleh, segundo presidente yibutí tras suceder a su tío Hassan Gouled Aptidon (que gobernó desde 1977, cuando Yibuti se independizó de Francia, hasta 1999), este país ha aprovechado esa ventaja geográfica para invertir en puertos e infraestructura logística.
Además, la estabilidad de Yibuti, en una región a menudo sacudida por conflictos, ha atraído a potencias como Francia, EE.UU., China y Japón, que han instalado allí bases militares que suponen una importante fuente de ingresos para la economía yibutí.
Pese al avance económico, alrededor del 20 % de la población (formada, en su mayoría, por dos grupos étnicos: somalís y afar) vive en la pobreza, según datos del Banco Mundial.
El despegue de la economía ha ido acompañado de una represión de la disidencia y un recorte de la libertad de prensa, de acuerdo con organizaciones pro derechos humanos.
El pasado noviembre, el Gobierno yibutiano confirmó que Guelleh, de 78 años, concurrirá para lograr un sexto mandato en las elecciones de 2026, después de que se aprobara ese mismo mes la eliminación del límite de edad de 75 años para el jefe de Estado.