"Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor", subrayó el mensaje de los obispos católicos cubanos, en referencia a una posible paralización del suministro de petróleo tras la orden del presidente de EE.UU., Donald Trump, de imponer aranceles a los países que vendan crudo a la isla.
El republicano firmó el jueves una orden ejecutiva que establece que Cuba "constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior" del país norteamericano.
La nueva medida llega tras el corte del suministro de crudo venezolano a La Habana anunciado luego de la caída del presidente Nicolás Maduro, en una intervención militar estadounidense el pasado 3 de enero.
Trump considera que el Gobierno cubano tiene los días contados desde entonces y sostiene que bloquear el suministro de petróleo a la isla provocará un cambio de régimen en un país desgastado ya por la crisis económica, energética y social.
Al respecto, la conferencia religiosa agregó: "Queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos".
El documento, divulgado en la página web de la COCC, añadió que "los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción o la violencia", mientras reclamó "un ambiente de pluralidad y respeto dentro del país".
Este mensaje alude a la grave crisis económica en la que Cuba lleva sumida más de cinco años, la cual ha generado un deterioro acelerado en áreas como la generación eléctrica, hospitales sin suministros, déficit de transporte público y problemas con el abastecimiento de agua, entre otros.
Además, la isla sufre escasez de productos básicos (alimentos, medicinas, combustible), prolongados apagones diarios, elevada inflación, dolarización creciente, baja producción agrícola e industrial, deterioro de los servicios públicos y una migración masiva.