“Los estadounidenses deben saber que si inician una guerra, esta vez será una guerra regional”, afirmó Jameneí durante un encuentro con miles de personas con motivo del aniversario del regreso histórico del fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní, a Irán desde el exilio, diez días antes del triunfo de la Revolución Islámica de 1979.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán aseguró que su país no comenzará un conflicto, pero “dará un golpe firme a cualquiera que le ataque”, en referencia a Estados Unidos, que ha desplegado una gran flota cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico y ha amenazado con iniciar una guerra si no llega a un acuerdo con Teherán sobre su programa nuclear.
Jameneí subrayó que las amenazas estadounidenses no asustan a Irán. “Este señor (el presidente de EE. UU., Donald Trump) afirma constantemente que han enviado portaaviones y demás. Con estas amenazas no se puede asustar al pueblo iraní”.
Lea más: Irán considera terroristas a los ejércitos de los países de la UE, tras su sanción al CGRI
El líder iraní denunció además que las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar en Irán entre el 28 de diciembre y el 11 de enero fueron un intento similar a un golpe de Estado, cuyo objetivo era destruir centros estratégicos de la administración del país.
“Por eso atacaron a la policía, a centros gubernamentales, a las fuerzas de la Guardia Revolucionaria, a bancos y mezquitas, e incluso incendiaron el Corán. Atacaron los centros que administran el país. Esto se parecía a un golpe de Estado”, indicó.
Jameneí había calificado anteriormente las manifestaciones como disturbios y actos terroristas, responsabilizando a EE. UU. e Israel por ello, y ordenó mano dura contra los alborotadores, lo que dio lugar a una dura represión que causó la muerte de unas 3.117 personas, según el balance oficial, cifra que la ONG opositora HRANA, con sede en EE. UU., eleva a 6.713 fallecidos, mientras dice investigar 17.000 denuncias de homicidios.
Lea más: Irán afirma que está avanzando con EE. UU. en la formación de un marco de negociaciones
Ante esta ola de represión, Trump amenazó con intervenir militarmente y ha desplazado a Oriente Medio una flota encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln, junto con su grupo de escolta. Sin embargo, en los últimos días ha declarado que su objetivo es alcanzar un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear.
“Irán está negociando con nosotros y veremos si podemos hacer algo; de lo contrario, veremos qué sucede”, aseveró Trump anoche.
Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, dijo el sábado, durante una conversación telefónica con su homólogo de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, que “una guerra no beneficiaría ni a Irán, ni a Estados Unidos, ni a la región”.
Teherán se ha mostrado dispuesto a participar en un proceso diplomático “significativo, lógico y justo” con EE. UU. sobre la cuestión nuclear, pero rechaza cualquier negociación sobre sus sistemas de misiles y capacidades militares, como se ha planteado desde Washington.