"Mañana expira el tratado New Start (START III), firmado en 2010 por los presidentes de los Estados Unidos y de la Federación Rusa. Este tratado ha representado un paso significativo para contener la proliferación de las armas nucleares y renovar el aliento a todo esfuerzo constructivo en favor del desarme y la confianza mutua", dijo el pontífice estadounidense en un llamamiento al final de la audiencia general en el Aula Pablo VI.
Y entonces realizó "un llamamiento urgente para que no se abandone este instrumento sin tratar de garantizarle un seguimiento concreto y eficaz".
"La situación actual exige hacer todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentística que amenace aún más la paz entre las naciones", agregó.
Y denunció que ahora "es más urgente que nunca sustituir la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida, capaz de orientar las decisiones hacia el bien común y de hacer de la paz un patrimonio custodiado por todos".
Entre su llamamientos, el papa también pidió apoyo para los ucranianos "golpeados por las consecuencias de los bombardeos que han vuelto a afectar también a las infraestructuras energéticas" en un llamamiento al final de la audiencia general de los miércoles.
"Todos apoyemos con nuestras oraciones a nuestros hermanos y hermanas de Ucrania, duramente golpeados por las consecuencias de los bombardeos que han vuelto a afectar también a las infraestructuras energéticas. Expreso mi gratitud por las iniciativas de solidaridad promovidas en las diócesis católicas de Polonia y otros países, que se esfuerzan por ayudar a la población a resistir en este tiempo de gran frío", dijo el papa ante unas 7.000 personas.