La junta birmana ha aumentado ataques contra civiles, escuelas y hospitales, denuncia HRW

Bangkok, 4 feb (EFE).- La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha denunciado en su informe mundial que la junta militar que detenta el poder en Birmania desde el golpe de Estado de 2021 ha aumentado los ataques aéreos contra la población civil, incluyendo bombardeos a hospitales, escuelas y centros religiosos.

En su Informe Mundial 2026, presentado en Washington, la ONG alerta de "un creciente uso por parte del Ejército de drones armados para llevar a cabo ataques ilegales", que también han alcanzado zonas residenciales y campamentos para desplazados "causando miles de muertes".

La asonada, que acabó con una transición democrática en el país, exacerbó un conflicto bélico de décadas por el control de territorios entre el régimen, liderado por Min Aung Hlaing, y guerrillas étnicas, a las que se sumaron grupos prodemocráticos que tomaron las armas en rechazo a los militares.

"Las atrocidades cometidas por el Ejército tras el golpe constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad", dice el escrito, que recuerda que Birmania "es uno de los pocos países que sigue utilizando municiones en racimo y minas terrestres antipersonal, prohibidas internacionalmente".

HRW acusa a la junta del "secuestro de jóvenes y niños" en el marco del servicio militar obligatorio declarado por Hlaing para solventar las bajas en los frentes. "El reclutamiento y el uso de niños soldados por parte del Ejército se ha disparado desde el golpe", señala el escrito.

Después del terremoto de 7,7 que sacudió en marzo de 2025 el centro-norte de la nación, matando a más de 3.700 personas, el régimen "llevó a cabo más de 550 ataques en los dos meses" que obstaculizaron la ayuda a los afectados en centros de salud y refugios.

Esto, prosigue la ONG, pese a que la junta había declarado un alto al fuego.

En 2025, el Ejército "intensificó la violencia y la represión para sentar las bases de unas elecciones fraudulentas" sin oposición real y celebradas en tres rondas, cuyos resultados finales fueron publicados este miércoles, con el partido de los militares USDP acaparando casi la totalidad de los escaños del nuevo Parlamento.

Estos comicios, rechazados por la Organización de Naciones Unidas (ONU), contaron con el respaldo de Rusia y China y representan el intento de Min Aung Hlaing, sancionado por países de Occidente, de ganar legitimidad y reconocimiento internacional en medio del rechazo que enfrenta a lo interno de Birmania.

Las autoridades castrenses arrestaron en 2025 a unas 120 personas, incluidos niños, acusándolas de boicotear las elecciones, según la ONG.

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