Según informó el portal independiente Telex.hu, la fiscalía acusó a Maja T. de causar lesiones peligrosas, un delito ejecutado en el marco de una organización criminal, algo que la acusada negó en el juicio.
"Todos sabemos qué sentencia quiere el primer ministro de Hungría", dijo Maja T. ante el Tribunal en su última intervención, en referencia al ultranacionalista Viktor Orbán.
Según la activista, en Hungría se reprimen las opiniones contrarias a las oficialistas, porque "el objetivo del poder es intimidar", señaló Telex.
Maja T. fue detenida en Alemania y extraditada a Hungría en junio de 2024 pese a que existían dudas acerca que la Justicia en Hungría iba a cumplir todas las normas del Estado de derecho.
De hecho, un alto Tribunal alemán dictaminó tras la extradición que el envío de Maja T. a Hungría era ilegal.
En febrero de cada año Budapest acoge el denominado 'Día del Honor', una marcha en honor a las SS alemanas que reúne a extremistas de derechas de toda Europa y que es tolerada por las autoridades ultranacionalistas de Hungría.
Una veintena de activistas de extrema izquierda atacaron entre el 9 y 11 de febrero de 2023 a varias personas, de las que suponían que habían participado en esa marcha.
Nueve personas resultaron heridas en esos atacados, entre ellas cuatro de gravedad.
Maja T. negó en el juicio haber cometido cualquier delito, mientras que su padre aseguró en declaraciones a la prensa antes del juicio que no se había demostrado ningún vínculo con una organización criminal y que no actuó con violencia.
La fiscalía húngara había pedido 24 años de prisión y los medios esperan que tanto la acusación como la defensa recurran la sentencia de primera instancia emitida hoy.
Maja T. denunció varias veces las duras condiciones de su detención, por lo que en junio de 2025 inició una huelga de hambre como protesta, que terminó al ser hospitalizada.
La principal acusada en este caso era la activista italiana Ilaria Salis que, al ser elegida eurodiputada en 2024, quedó libre y se suspendió el proceso judicial en su contra en Hungría.
En relación con este mismo caso, un Tribunal de Múnich (Alemania) ya había condenado a cinco años de prisión a otra activista de izquierdas.