La exhibición, que reúne 22 obras de 20 artistas de España y Centroamérica, fue inaugurada por el embajador de España en Honduras, Diego Nuño García; el ministro de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras, Yasser Abdalah Handal, y el alcalde de Tegucigalpa, Juan Diego Zelaya.
Entre los artistas participantes figuran Acaymo Cuesta, Regina Aguilar, Daniel Valladares / Cuyo, José Carlos Muñoz, Paul Sfez, Nelson Díaz Brenes, Rigoberto Camacho, Helen Bustamante y Nathaniela Acuña Ugalde, entre otros.
A través de disciplinas como la pintura, fotografía, videoarte y performance, los creadores denuncian y cuestionan la normalización del odio con fines políticos y sociales.
El director del CCET y curador de la muestra, Ricardo Ramón, subrayó a EFE la "urgencia" de que el mundo de la cultura se posicione ante el "resurgir de los fascismos" y la violencia discursiva.
El curador explicó que la exposición "llama la atención” de la sociedad para que tome conciencia de que se viven “momentos que no son normales ni habituales” y un escenario de "crisis, tensión y violencia" que no debe aceptar.
En este sentido, hizo un llamado a impulsar soluciones colectivas que permitan superar una situación que, advirtió, está caracterizada por la falta de atención a los derechos humanos básicos.
Ramón alertó, además, sobre la "escalada de odio" que permea la sociedad actual, desde las redes sociales hasta el discurso político, y apeló a una vuelta al humanismo a través de la colaboración artística internacional.
"Esta escalada tiene que tener un límite, tiene que tener un fin, y tenemos que volver a retroceder otra vez a un mundo más humanitario, más amor", señaló.
Por su parte, el director del proyecto Macro Arte Contemporáneo, José Castillo, indicó a EFE que la muestra visibiliza cómo el odio ha dejado de ser una emoción íntima para convertirse en un fenómeno "incrustado" en la vida cotidiana mediante la tecnología y los medios de comunicación.
Castillo subrayó que la exposición propone una "mirada crítica" y hace un llamado a reflexionar sobre la presencia de este fenómeno en la sociedad para intentar transformarlo "de una manera positiva" a través de la creación artística.
La muestra permanecerá abierta en Tegucigalpa durante dos meses y medio.
Tras su paso por Honduras, la exposición viajará a Guatemala, con planes de trasladarse posteriormente a México y España, consolidando un "tour contra el odio" que refuerza la cooperación cultural entre España y la región centroamericana.