Elecciones de Aragón: nuevo duelo electoral español en un ambiente político muy polarizado

Madrid, 6 feb (EFE).- Las elecciones regionales de Aragón del domingo próximo son un nuevo capítulo del duro enfrentamiento nacional entre la derecha y la izquierda españolas en un ambiente político muy enrarecido desde hace tiempo, con los conservadores en cabeza en las encuestas, pero sin la mayoría suficiente para gobernar por sí solos.

Así, es previsible que el Partido Popular (PP, derecha) necesite volver a acordar con Vox (extrema derecha) para seguir en el poder en esta región autónoma. Y será una negociación dura por las exigencias de esta fuerza política, que sigue al alza en los sondeos electorales.

Ya ocurrió hace mes y medio con los resultados de los comicios de la región de Extremadura, donde el PP tiene ahora que pactar con la extrema derecha para continuar gobernando.

Por su parte, la izquierda aragonesa se presenta a las elecciones del 8 de febrero fragmentada en varias opciones políticas, lo que dificulta aún más que pueda sumar mayoría absoluta en una cámara legislativa de 67 diputados y llegar a gobernar.

La principal de esas fuerzas, el Partido Socialista, sigue a la baja en las expectativas electorales y caería claramente de los 23 parlamentarios con que cuenta ahora.

Por el contrario, el PP subiría de los 28 actuales, pero necesitaría probablemente a Vox, que sobrepasaría holgadamente los siete legisladores que consiguió en las elecciones regionales anteriores (2023).

La extrema derecha se presenta a las elecciones de Aragón sin tapujos, como en toda España; cuestiona abiertamente las políticas de la Unión Europea y lanza mensajes a favor del sector agropecuario y contra la inmigración irregular, uno de los asuntos de mayor fricción sociopolítica.

Precisamente la acogida de menores inmigrantes motivó la salida en julio de 2024 de Vox de varios gobiernos regionales que compartía con el PP, también el de Aragón.

Todos pelearán por gobernar una región de 1.375.040 habitantes, con un 15,6 % de inmigrantes, según datos oficiales, afectada por una fuerte despoblación rural en dos de sus tres provincias (Huesca y Teruel), pues la gran mayoría se concentra en la capital regional, Zaragoza, y localidades de su influencia.

El presidente aragonés, el conservador Jorge Azcón, que gobierna en minoría, decidió adelantar las elecciones, previstas en principio en 2027, por la falta de acuerdo para aprobar unos nuevos presupuestos para 2026, con las cuentas públicas regionales ya prorrogadas en 2025. El domingo están convocados 1.036.326 electores.

Sin embargo, estos comicios regionales se convierten en batalla política que transciende Aragón por la participación de los principales líderes nacionales de los partidlos en la campaña electoral regional, que termina este viernes.

El jefe del Ejecutivo español, el socialista Pedro Sánchez, el opositor conservador Alberto Núñez Feijóo y otros líderes políticos han intervenido en varios actos electorales.

Como muestra del interés nacional, la candidata socialista, Pilar Alegría, ha sido ministra de Educación y portavoz del gobierno de Pedro Sánchez hasta mediados de diciembre pasado.

El caso es que los líderes nacionales aprovecharon esta campaña para más ataques cruzados a cuenta de cuestiones y polémicas en torno a la corrupción, la regularización de inmigrantes, casos de acoso sexual que salpican a políticos, las relaciones con los independentistas catalanes y las víctimas mortales de la gran riada de Valencia de 2024 y del reciente accidente ferroviario de Adamuz.

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