Ambas partes destacaron la importancia de "desarrollar mecanismos de cooperación conjunta" y de "intercambiar experiencias" para fortalecer la estabilidad y paz, señaló su comunicado.
El Gobierno de Italia renovó el pasado octubre el acuerdo de 2017 con las autoridades libias para contener la inmigración en el Mediterráneo, a pesar de las múltiples denuncias de malos tratos, agresiones y disparos perpetrados en alta mar.
Piantedosi, de visita oficial a Libia, se reunió también con el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), Abdelhamid Dbeiba, que le reiteró que el país magrebí "rechaza convertirse en un país de acogida o residencia permanente de los migrantes", informó la Oficina del GUN en su nota.
Dbeiba subrayó que la gestión del asunto migratorio necesita "un compromiso colectivo" a la vez de los países de salida, tránsito y llegada de migrantes, y que requiere realizar sus obligaciones políticas, financieras y técnicas de manera eficaz y directa.
Medios locales libios informaron de un acuerdo de próximas "medidas" que impiden cruzar las fronteras de las aguas territoriales italianas, hasta una distancia de 12 millas náuticas, por un período inicial no superior a 30 días, prorrogable hasta un máximo de seis meses, una medida que entraría en vigor el próximo junio.
Este lunes, unos 53 migrantes, entre ellos dos bebés, murieron o desaparecieron en el naufragio de una embarcación neumática con unas 55 personas frente a las costas de Libia, según informó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Desde el inicio del año hasta el 7 de febrero fueron interceptados y devueltos a Libia unos 781 migrantes (666 hombres, 86 mujeres y 29 niños). Asimismo, se registró la muerte o desaparición de 56 personas entre el 1 y el 7 de febrero, indicó la OIM en su informe semanal.
Libia es el principal punto de partida de migrantes hacia las costas europeas en la ruta del Mediterráneo central.