Pablo Olivares, el ministro de Economía de Santa Fe, anunció en conferencia de prensa que habrá una recomposición salarial para los policías de la provincia, para que sus remuneraciones alcancen la canasta básica de un hogar promedio.
"El personal de seguridad tiene una carga horaria muy alta, de 48 horas semanales, pero cuando el servicio lo exige, esa carga horaria es mayor", dijo Olivares, quien además destacó que tal dedicación semanal impide a los agentes contar con ingresos alternativos, medida que en los últimos años han adoptado una buena parte de los argentinos para contrarrestar los bajos salarios percibidos en el país suramericano.
Las protestas que comenzaron el lunes por la noche con acuartelamientos, ruidos de sirenas ininterrumpidos y quemas de neumáticos se producen en reclamo de un aumento salarial y mejores condiciones laborales, en el contexto de un elevado número de suicidios registrados en ese cuerpo de la seguridad del Estado en los últimos años.
Esta madrugada se llevó a cabo una reunión entre los voceros de las fuerzas policiales -que por su rubro no cuentan con representantes sindicales formales- y las autoridades del Gobierno de Santa Fe.
"Para sentarnos a dialogar pedimos que se restablezcan niveles de razonable de patrullaje y presencia policial en la zona urbana", detalló el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, quien a su vez aseguró que "a lo largo del proceso la seguridad estuvo garantizada" debido a la colaboración con las fuerzas federales.
El abandono de las funciones por parte del personal de seguridad es un tema particularmente sensible en la ciudad de Rosario, que cuenta con una fuerte presencia de bandas narcotraficantes y una alta tasa de homicidios violentos, una cifra que los gobiernos nacional y provincial se jactan de haber llevado en 2025 a sus valores más bajos desde que existen estadísticas oficiales, debido al refuerzo de las tareas de seguridad.
El ministro de Seguridad, anunció también la reincorporación de los agentes que habían sido sancionados por abandonar sus funciones públicas para manifestarse, los cuales el martes debieron entregar sus armas reglamentarias, chalecos antibalas y credenciales.
Pese a los anuncios del Gobierno, la tensión no ha sido neutralizada y las protestas continúan este miércoles.