"Esto demostrará cuántos ciudadanos rusos quieren usar la plataforma. Decir que este bloqueo es 'en interés popular' no es cierto", reza el texto de la petición de firmas en un chatbot de Telegram creado por uno de los líderes del partido Gente Nueva Vladislav Davankov, que fue candidato a la Presidencia.
En estos momentos la petición del también vicepresidente de la Duma o cámara de diputados acumula más de 1.160.000 firmas abiertas.
Además, también piden firmas para una carta abierta dirigida al fundador de la red de mensajería, Pável Dúrov, para "asegurar que Telegram no sea bloqueado".
"Firma la carta abierta a Pável Dúrov pidiéndole que abra una oficina de representación en Rusia. Este es un requisito formal, pero clave. Si Telegram lo cumple, privará a Roskomnadzor (regulador de las comunicaciones) de motivos para bloquearlo", explican los responsables.
Esta segunda petición ha sido firmada por más de 1.010.000 usuarios de Telegram. "La libertad debe protegerse", añadió.
Davankov, cuyo partido oficialista tiene una pequeña representación en la Duma estatal o cámara baja del parlamento ruso (15 escaños de 450), creó la petición el 21 de enero.
"Recordemos: Roblox, Discord e Instagram fueron bloqueados en Rusia sin previo aviso. Todos se enteraron después, cuando era casi imposible hacer nada", se quejó el diputado.
El portal independiente Meduza afirma que un solo usuario puede votar por la iniciativa varias veces.
Este martes, el canal de Telegram Baza, que la oposición rusa vincula con las fuerzas de seguridad rusas, comunicó citando fuentes oficiales que la red social podría ser bloqueada en Rusia a partir del 1 de abril, similar al que ha hecho ya con Instagram, Facebook o X.
La semana pasada, tras reconocidas ralentizaciones a los servicios de Telegram por parte de las autoridades rusas, se desató en el país una ola de críticas por parte de militares, blogueros y políticos.
Las denuncias que resonaron en el país provenían del ala más conservadora de la sociedad rusa y en apoyo a la guerra contra Ucrania, pues se quejaron de que las medidas de censura perjudicaban la comunicación en el frente de batalla.
Las autoridades rusas comenzaron a restringir los servicios de Telegram, junto con WhatsApp, a mediados de 2025, cuando los rusos se quedaron sin poder realizar videollamadas a través de dichas aplicaciones.
Por otro lado, la Justicia rusa exige a Telegram que se adapta a las leyes del país y localice en el país los servidores en los que guardan los datos de los usuarios, sin embargo dicha medida pone en compromiso la privacidad de los usuarios ante su posible uso por parte de los servicios de seguridad nacionales.