A finales de enero pasado, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, declaró el estado de emergencia para activar medidas excepcionales para la protección de la salud pública, ante la proclamación de epidemia por el virus de influenza.
El secretario del Departamento de Salud (DS) de Puerto Rico, Víctor M. Ramos, explicó que "este resultado no ocurrió por casualidad. Es el producto de un plan estratégico bien ejecutado, de un llamado preventivo claro y, sobre todo, de la respuesta afirmativa de nuestro pueblo, que acudió a vacunarse, siguió las recomendaciones de salud pública y confió en la ciencia".
"Este avance representa un paso importante en la respuesta a la epidemia, pero aún es necesario mantener las medidas de prevención para sostener la tendencia en la disminución de casos. Los esfuerzos de vacunación siguen siendo una herramienta esencial en esta respuesta", añadió el titular de Salud.
De acuerdo a los datos de las autoridades sanitarias de Puerto Rico, durante la Semana Epidemiológica 5, correspondiente del 1 al 7 de febrero de 2026, se reportaron 2.343 casos nuevos de influenza, con un total acumulado de 50.643 casos en la temporada.
"El compromiso y la entrega de nuestros médicos, enfermeras, epidemiólogos, salubristas, farmacéuticos, tecnólogos médicos, administradores de servicios de salud y todo el personal del campo de la salud ha sido extraordinario", sentenció Ramos.
En lo que va de la temporada, se han confirmado 150 muertes asociadas a influenza en el archipiélago caribeño, incluyendo seis muertes añadidas durante esta semana, mientras que otras 12 permanecen bajo investigación preliminar.
La mayoría de las defunciones ocurrieron en personas mayores de 70 años, y un 96 % no se había vacunado.
Una epidemia es un aumento repentino y superior al esperado en el número de casos de una enfermedad, en este caso la influenza.
Para decretar una epidemia de influenza, Puerto Rico debe estar por seis semanas consecutivas con un registro sobre el umbral epidémico.
Los síntomas de la influenza incluyen fiebre o sensación de fiebre y escalofríos, tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares o corporales, dolor de cabeza, cansancio, así como vómitos o diarrea.