La Fiscalía sostiene que Bainimarama envió en 2023 mensajes a través de la aplicación de mensajería Viber a un alto mando militar, animándolo a asumir el control o desafiar la autoridad del comandante de las Fuerzas Armadas de Fiyi.
Las autoridades alegan que Bainimarama y Qiliho mantuvieron reuniones ese mismo año con varios oficiales de alto rango en las que los habrían instado a detener y sustituir al jefe del Ejército.
Ambos fueron arrestados el miércoles, pasaron una noche detenidos y han quedado hoy en libertad bajo una fianza de 5.000 dólares fiyianos (unos 1.900 euros) cada uno, mientras el caso fue aplazado hasta el 5 de marzo.
Bainimarama, de 71 años, es una figura clave de la política fiyiana de las últimas dos décadas. Exmilitar, tomó el poder mediante un golpe de Estado en 2006 y gobernó el archipiélago durante 16 años, primero bajo un régimen respaldado por el Ejército y después tras ganar elecciones en 2014 y 2018, perdiendo el poder en 2022.
El caso vuelve a situar en el centro del debate el papel del Ejército en la política de Fiyi, un país insular del Pacífico Sur donde las fuerzas armadas han tenido una influencia determinante en distintos momentos de su historia reciente.
Fiyi es un archipiélago formado por más de 300 islas, situado al noreste de Nueva Zelanda y al este de Australia, con una población de alrededor de 930.000 habitantes y con una economía altamente dependiente del turismo, que ha oscilado entre China y EE.UU. en los últimos años.
El sucesor de Bainimarama y actual primer ministro, Sitiveni Rabuka, ordenó en 2024 la repatriación del personal de seguridad chino en su territorio al considerar que la creciente influencia de China puede socavar los valores democráticos en el Pacífico.
En 2022, China firmó un pacto de seguridad con Islas Salomón, que incluye el envío de las fuerzas de seguridad chinas a petición del Gobierno salomonense, y luego trató de firmar un acuerdo multilateral de seguridad con 10 naciones pacíficas, so bien no fructificaron las negociaciones.