La tendencia muestra a usuarios en plataformas como TikTok, X e Instagram adoptando rutinas inspiradas en tradiciones chinas, como beber agua caliente en ayunas, practicar ejercicios de tai chi, experimentar con remedios herbales de su medicina tradicional o preparar platos típicos del país.
Algunos tiktokers dicen sentirse "menos hinchados y con la piel más clara" tras su primera semana de beber agua caliente con jengibre, otros presumen de llevar prendas rojas para atraer la buena suerte con la llegada del Año Nuevo chino y hay quien se pelea con las arroceras eléctricas para conseguir el grano perfecto.
En los videos, estos hábitos se acompañan de frases como "Ustedes me conocieron en un momento muy chino de mi vida", basada en la película 'El Club de la Lucha', o de hashtags como #newlychinese.
Y en un clip de TikTok que ya acumula más de 340.000 "me gusta", el influencer Chao Ban bromea con quienes siguen esta tendencia sobre si han aceptado ya su "nueva identidad" china.
"Permítanme preguntarles esto: ¿No están desplazándose por esta aplicación china, probablemente en un teléfono fabricado en China, vistiendo ropa hecha en China y coleccionando muñecos que vienen de China?", ironiza.
Algunos de estos videos contienen también críticas veladas a Estados Unidos que comparan el estancamiento que perciben en este país con la modernidad más visible de la nación asiática.
Para Daniel Ahmad, director de investigación en la firma estadounidense Niko Partners, 'Chinamaxxing' es una de las muchas maneras que la Generación Z y los millennials utiliza para lamentarse de la falta de oportunidades en Occidente mientras ven a China y su desarrollismo "a través de una lente parcialmente estética y orientalista".
"En Occidente se está construyendo una imagen de China que exagera diferencias, estereotipa y exotiza esa sociedad, y que además evita críticas a su gobierno", señala en un informe.
El auge de esta moda ocurre en un contexto de continuas tensiones entre Washington y Pekín, semanas antes de la visita de Donald Trump al país tras las críticas de su Administración a Tiktok por supuestos riesgos a la seguridad nacional y mientras la competencia estratégica entre ambos países sigue dominando la agenda.
Parte del fenómeno se explica por el traslado temporal de usuarios estadounidenses a la red social china Xiaohongshu, conocida como RedNote, que experimentó un fuerte aumento de descargas cuando muchos creadores se registraron allí como "refugiados de TikTok" ante la posibilidad de que la aplicación fuera retirada de EE.UU.
La plataforma ganó cientos de miles de usuarios del país norteamericano, lo que permitió que creadores de ambos lados interactuaran directamente, amplificando la viralidad de 'Chinamaxxing'.
Yiwen Lu, investigadora de ChinaTalk, comenta que "es realmente curioso que los adolescentes estadounidenses respondiesen a la amenaza de prohibición de TikTok usando una aplicación culturalmente china... ahora hay interacción y una especie de caos cultural divertido en esa 'app', algo que nunca ocurrió en TikTok".
Sin embargo, donde algunos usuarios ven con interés que aumente la curiosidad por China, otros advierten de que reducir una cultura milenaria a un meme viral genera estereotipos, además de que se pasan por alto cuestiones sobre derechos humanos, censura, desigualdad y otros problemas sociales del gigante asiático.
Vanessa Li, creadora de contenido de origen chino residente en Australia, se pregunta en SBS si la tendencia es pura moda o si refleja un interés genuino, y describe como cosmético parte del contenido, como beber licor chino solo porque luce bien en redes.
Más palpable es el auge de figuras coleccionables como los muñecos Labubu, de cadenas como HeyTea, Mixue o Luckin Coffee, o de los microdramas chinos, que también han ganado popularidad en EE.UU.
Asimismo, eventos como la última gala televisiva de la cadena estatal china sobre el Año Nuevo Lunar se han viralizado por mostrar los avances en robótica y la pujante capacidad tecnológica del país.
Expertos citados por NBC ven un giro positivo para China en cuanto a 'soft power', similar a cómo el anime o Pokémon impulsaron la cultura japonesa, y hasta los portavoces chinos han abordado este tema, destacando que "cada vez hay más amigos extranjeros interesados en la China actual" y sus avances en trenes de alta velocidad, 5G, movilidad eléctrica o grandes infraestructuras.