El trauma de la violación en Argelia: una herida colectiva y un tabú

Argel, 21 feb (EFE).- Las mujeres argelinas, de cultura árabe conservadora, expresan el trauma tras una agresión sexual de manera "social", con sentimientos como la "vergüenza" y el "miedo a no casarse", a diferencia de las occidentales que la sufren "individualmente", considera Houda Bouzidi, psicóloga argelina, en su libro "Violación en Argelia".

Bouzidi detalla en entrevista con EFE cómo las argelinas viven su trauma de manera colectiva y según las referencias culturales como el miedo a perder la virginidad, la vergüenza por manchar el honor de la familia, el juicio en la mirada del otro y la sociedad, "además de la culpabilidad ante la religión y Dios".

Las francesas o españolas por ejemplo, valora la autora, no reaccionan partiendo de una perspectiva social o cultural, sino que lo padecen desde el sufrimiento personal y la vergüenza que sienten por el "acto de agresión sexual" en sí mismo.

Aunque vivir el trauma de manera diferente no significa "sufrir más", asegura la psicóloga que publicará su obra el próximo mes de mayo.

El trauma de la agresión sexual considerado "grave", según la clasificación profesional, se manifiesta generalmente a través de "secuencias retrospectivas, sueños traumáticos acompañados de reflejos de sobresalto y alteraciones del sueño".

Bouzidi añade que estos síntomas son "los mismos" en todas las culturas, lo que es distinto es el "sentido y la dimensión cultural" como muestran las heridas de las argelinas ante el trauma.

La sociedad argelina, en fase de transición entre lo tradicional y lo moderno, considera aún un "tabú" la agresión sexual y las víctimas se sienten "rechazadas" por su grupo familiar y a veces "abandonadas", explicas la profesora.

En su investigación científica, que estudia el trauma a partir de un enfoque cultural y social, la psicóloga argelina aspira a ayudar a profesionales de la sanidad, especialistas legales y forenses para evaluar el impacto psicológico.

En Argelia, apenas se presentan denuncias de violación, a pesar de la aplicación rigurosa de la ley y las campañas de sensibilización, observa Nadia Ait Zai, jurista y feminista argelina.

En 2024, se registraron 46 casos de violencia sexual en el país magrebí y 31 de acoso sexual. Unas cifras que no reflejan la realidad.

Además, el número de denuncias de violencia contra mujeres ha descendido desde los 7.586 casos en 2017 a los 4.257 recogidos en 2024.

El Hospital universitario Mustapha Bacha de Argel, uno de los más importantes del país, atiende cada año a entre "320 y 334 casos de abusos sexuales" en niños, según declaraciones recientes del profesor Rachid Belhadj, responsable del servicio forense.

Las agresiones sexuales son las "más difíciles de denunciar" porque la víctima "se avergüenza" de haber sufrido dicha violencia, explica Ait Zai a EFE.

La feminista argelina señaló una falta de mecanismos de atención a las mujeres víctimas de violencia, además de que solo se reconoce la agresión sexual en caso de la falta de consentimiento y penetración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó en su último informe que "840 millones de mujeres" (casi una de cada tres mujeres de más de 15 años) en todo el mundo ha sufrido actos violentos por parte de su pareja o de carácter sexual a lo largo de su vida, una cifra que apenas ha variado desde el año 2000.

La sociedad argelina sigue marcada aún por el conservadurismo principalmente en lo relativo a la mujer, ya que las fuerzas tradicionales inciden en el debate público y jurídico.

Hasta el pasado mes de agosto, Argelia no reconoció la igualdad de circulación y residencia para las mujeres, sobre la que antes había emitido reserva, una de las disposiciones del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés).

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