"Pakistán, en una respuesta vangativa, ha llevado a cabo ataques selectivos basados en inteligencia contra siete campamentos y escondites terroristas pertenecientes a los talibanes paquistaníes de FAK y sus afiliados e ISKP en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán con precisión y exactitud", dijo el Gobierno paquistaní en un comunicado oficial.
Según informó el Ministerio de Información y Radiodifusión, los ataques se basaron en información de inteligencia y se dirigieron contra escondites de Fitna al Khwarij, el nombre oficial que el Gobierno da al grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) o talibanes paquistaníes y del Estado Islámico de Jorasán (ISKP).
Islamabad sostiene que posee "pruebas concluyentes" de que la reciente oleada de atentados suicidas en la capital, Bajaur y Bannu, este último perpetrado en pleno Ramadán, fue orquestada por líderes insurgentes desde el país vecino.
Según Kabul, los bombardeos dejaron decenas de víctimas civiles, entre ellas mujeres y niños.
Por su parte, el Gobierno talibán advirtió de que dará una "respuesta adecuada y calculada en el momento oportuno". Kabul subrayó que la defensa de su soberanía nacional es una "responsabilidad religiosa" y negó una vez más dar refugio a grupos terroristas.
Pakistán ha experimentado un repunte de la violencia militante en los últimos meses, especialmente en las provincias noroccidentales de Khyber Pakhtunkhwa (KP) y Baluchistán, ambas fronterizas con Afganistán.
Las tensiones entre Islamabad y Kabul se han intensificado desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, ante las acusaciones de Pakistán sobre la existencia de santuarios insurgentes en suelo afgano, una crisis que sitúa la relación bilateral en su punto más crítico.