Elena y Thomas enviaron en octubre del año pasado una invitación de boda al sello discográfico de Bad Bunny en Puerto Rico, sin imaginar que terminarían casándose en medio del popular evento deportivo, con millones de personas viendo la ceremonia, recoge este martes el New York Times.
La pareja, que se conoció en 2018 en un hospital en California donde trabajaban, pensó que, como mucho, recibirían una tarjeta firmada por Bad Bunny, el cantante preferido de Wolter, contaron al medio en su primera entrevista tras el espectáculo.
Pero su vida dio un gran giro cuando, el 15 de enero, Aparicio recibió una llamada de la oficina del sello del puertorriqueño, a la que no prestó atención porque creyó que era 'spam'. Después llegó un mensaje de texto y una conversación telefónica con la pareja, en la que les preguntaron por sus tallas de zapatillas y ropa.
"Pensamos: '¡Dios mío, nos va a regalar una camiseta o algo así!'", dijo Wolter al recordar ese momento, sin imaginar lo que les propondría el artista. También, les preguntaron si tenían alguna restricción para viajar, y pensaron que tal vez los invitarían a un concierto.
Dos días después, durante una videollamada con el equipo del artista, llegó la noticia que cambiaría todo: Bad Bunny quería que se casaran durante su actuación de medio tiempo del Super Bowl LX en Santa Clara, California, propuesta que aceptaron de inmediato.
"Dijeron: 'Benito quiere capturar personas reales, emociones reales, amor real'", recordó Aparicio sobre la propuesta de Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, quien firmó el acta de matrimonio como testigo. Aparicio tampoco sabía que Lady Gaga, su cantante preferida, formaría parte del espectáculo.
La pareja, que tras conocerse en el hospital pasó cuatro años sin volverse a ver hasta que Aparicio le envió un mensaje en 2022, comenzó a salir con frecuencia en 2023 y, en octubre de 2024, cuando ambos ya habían terminado sus carreras de enfermería, Wolter le pidió matrimonio.
Durante los preparativos y dos semanas de ensayos, mantuvieron en secreto su boda en el Super Bowl. Los familiares y amigos de Aparicio y de Wolter sabían que participarían en el evento, pero desconocían los detalles; la pareja bromeaba diciendo que serían bailarines, contaron al Times.
Llegado el gran día, la novia, que se había probado seis vestidos de la diseñadora Hayley Paige, eligió uno tipo corsé con una pequeña cola y, en la gigantesca tarima del estadio, se dieron el sí en la ceremonia celebrada por el reverendo Antonio Reyes, de Project Church South Sacramento.
"Solo mirarlo me quitó todos los nervios", dijo la salvadoreña Aparicio, de 29 años, sobre Wolter, de 32, y aseguró que eso le hizo olvidar la presencia de 70.000 personas, mientras su ahora esposo afirmó que estaba concentrado en ella.
A la ceremonia le siguió la actuación de Lady Gaga. "Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda", se escuchó decir a Bad Bunny, quien antes se reunió unos minutos con la pareja, a la que le regalaron tarjetas de Pokémon y ellos le dedicaron una tarjeta en español.
Wolter aseguró al diario que ese día pasaron muchas cosas "geniales", pero "lo que más me emociona es que ahora tengo esposa. Una compañera para toda la vida y una mejor amiga para toda la vida".