Guinea Ecuatorial entra en la segunda fase de su plan para erradicar la malaria en 2030

Nairobi, 26 feb (EFE).- El ministro de Salud de Guinea Ecuatorial, Mitoha Ondo'o Ayekaba, anunció este jueves que el plan sanitario “Visión 2030”, para erradicar la malaria de su territorio, entró en su segunda fase y combinará vacunas, vigilancia, impulso científico y un nuevo laboratorio bajo estándares continentales.

“La primera fase redujo drásticamente la malaria. La segunda fase buscará interrumpir la transmisión a nivel nacional, incluida la isla de Bioko (norte), Annobón (sur) y la región continental”, dijo el ministro en una rueda de prensa virtual conjunta con la agencia de salud de la Unión Africana (UA).

“Para el período 2026-2030 se han asegurado 116 millones de dólares. El Gobierno de Guinea Ecuatorial aporta 52 millones, mientras que los socios contribuyen con 64 millones. Este esquema de financiación refleja tanto la apropiación nacional como la confianza internacional sostenida”, agregó.

La segunda fase se sustenta en cuatro pilares estratégicos: el primero será el despliegue de la vacuna R21/Matrix-M, seguida por control vectorial que incluirá el uso de drones para la detección de criaderos de mosquitos, fumigación y el desarrollo de mosquitos genéticamente modificados.

En tercer lugar, se investigarán casos importados y activarán mecanismos de respuesta rápida y por último una “gobernanza científica estructurada” mediante el establecimiento de un grupo técnico asesor con socios internacionales y globales.

En esta fase se construirá un laboratorio regional de salud pública, diseñado para fortalecer el diagnóstico molecular, la vigilancia genómica y la investigación operativa, bajo los auspicios del CDC de África.

De acuerdo con Ayekaba, Guinea Ecuatorial consiguió reducir en un 75 % la prevalencia infantil de la enfermedad, redujo la mortalidad en menores de cinco años en un 78 % y eliminó dos especies principales de mosquitos vectores.

Entre las metas del plan, se incluyen mantener la prevalencia nacional por debajo del 5 % antes de 2028, lograr cero transmisión autóctona en distritos objetivo y mantener una cobertura de tratamiento efectiva superior al 90 %.

África sigue siendo el continente más afectado, ya que concentra el 95 % de los casos globales y el 96 % de las muertes por malaria, con desafíos como la resistencia a fármacos e insecticidas y el impacto del cambio climático, donde solo nueve de los 55 países africanos fueron certificados como libres de esta enfermedad.

La malaria se transmite en África a través de la picadura de mosquitos hembra del género Anopheles infectados por el parásito Plasmodium y es potencialmente mortal si no se trata de forma rápida debido a que puede evolucionar en lo que se conoce como “malaria grave”.

En su estado más crítico puede provocar un efecto dominó y derivar en una neuropatología (malaria cerebral) dónde el parásito hace que los glóbulos rojos infectados se adhieran a las paredes capilares del cerebro cortando el flujo de oxígeno.

También anemia grave, debido a que el patógeno destruye los glóbulos rojos, lo que impide que el oxígeno llegue a los órganos y finalmente insuficiencia renal, problemas hepáticos o acumulación de líquido en los pulmones por un fallo multiorgánico.

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