El Ramadán en Panamá, una festividad íntima

Ciudad de Panamá, 27 feb (EFE).- Lejos de las celebraciones masivas del mes sagrado de Ramadán en los países islámicos, los musulmanes en el católico Panamá viven una festividad íntima en el interior de las mezquitas y sus hogares.

Este es el segundo viernes -día sagrado para los musulmanes- desde el inicio de Ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico, y en la mezquita Jama, junto al paseo marítimo de la capital panameña, se han congregado más de dos centenares de fieles.

"Gracias a Dios recibimos una visita de aproximadamente 250 musulmanes de diferentes raíces, tanto musulmanes provenientes de la India, de países árabes y musulmanes locales de Panamá", explicó a EFE Sajjad Ravat, asistente de esta mezquita y del Centro Islámico de Panamá.

En este "mes muy bendito, muy especial", como recuerda Ravat, que comenzó en Panamá el pasado 19 de febrero, los musulmanes ayunan desde la salida del sol hasta el anochecer, en lo que supone "un mes de entrenamiento espiritual", en el que el ayuno les aporta "disciplina".

"Teniendo presente a Dios en todo momento, nos abstenemos de comer y de beber, del mismo modo, esto nos ayudará a abstenernos de lo que Dios ha prohibido y así cumplir siempre las órdenes de Dios", afirma Ravat, miembro de una minoría musulmana de unos 10.000 fieles en el país centroamericano.

En Panamá no hay tensión religiosa ni discriminación, aseguran algunos de los creyentes.

Fuera de allí, en el resto de la capital panameña, nada hace pensar que se esté en Ramadán; no se escucha el canto del almuecín llamando a la oración y la celebración transcurre de forma más recogida, a la espera de que concluya el mes sagrado, cuando los fieles acudan a las casas de familiares y amigos para compartir regalos y alimentos.

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