Kabul resiste bajo la ofensiva paquistaní entre el temor a la escasez y el colapso en Irán

Kabul, 2 mar (EFE).– La vida cotidiana en Kabul transcurre este lunes por cuarta jornada consecutiva bajo la sombra de los bombardeos nocturnos por la guerra con Islamabad y el pánico al desabastecimiento entre los residentes ante el cierre de las rutas comerciales con Pakistán y la inestabilidad en el vecino Irán.

Bajo una aparente normalidad de este país que ha vivido en guerra por décadas, con escuelas abiertas y tráfico fluido en las principales intersecciones, la ansiedad por el encarecimiento de los bienes básicos domina las conversaciones de la capital afgana.

"El bombardeo por la noche y el aumento de precios por el día dañarán la vida de la gente en todo Afganistán", explicó a EFE Ahmad Shah Noorzai, un civil residente en la capital.

Según el último recuento oficial del Ministerio de Información de Pakistán, sus fuerzas aseguran haber causado 415 bajas mortales en las filas de los talibanes y más de 580 heridos.

El parte de guerra paquistaní reclama además la destrucción de 182 puestos de control afganos y de 185 vehículos blindados y piezas de artillería tras haber ejecutado ataques aéreos sobre 46 localizaciones distintas en el interior de Afganistán.

Por su parte, el Gobierno de Kabul ha guardado silencio sobre sus bajas militares, centrando su discurso en la denuncia de la violación de su soberanía territorial y la muerte de civiles, que según los fundamentalista son hasta el momento cerca de 70 personas, incluyendo niños.

La mayor preocupación de los afganos es el estrangulamiento de sus arterias comerciales, con las rutas de tránsito hacia Pakistán selladas por los combates, todas las miradas se dirigen a la frontera oeste con Irán, sumido en su propio conflicto regional tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei.

"Seremos testigos de un aumento de precios si la situación continúa, especialmente por la guerra en Irán, que es un exportador vital para nosotros", advirtió a EFE el empresario local Haji Mirwais.

"Las rutas con Pakistán están cerradas y la situación en Irán parece inestable. Al considerar todos estos factores, parece que las circunstancias se volverán cada vez más difíciles para nosotros en el futuro cercano", lamentó Mohammad Shukoor, un estudiante universitario de la capital.

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