Israel y Estados Unidos han iniciado una contienda bélica contra Irán en medio de una escalada de violencia que afecta a toda la región del Medio Oriente. Ante esta situación, los líderes católicos de Marruecos y del Sáhara Occidental decidieron emitir un comunicado conjunto manifestando su rechazo a la guerra y su preocupación por las consecuencias humanitarias.
El comunicado fue firmado por Cristóbal López Romero, cardenal español nacionalizado paraguayo y arzobispo de Rabat; Emilio Rocha Grande, arzobispo de Tánger; y Mario León Dorado, prefecto apostólico de El Aaiún.
En su mensaje, los obispos subrayan que el uso de la guerra como solución es inmoral e injusto, además rechazan expresamente la acción “preventiva” alegada por Israel y Estados Unidos.
“Los dirigentes que deciden empezar una guerra no tienen jamás en cuenta el bien de su pueblo ni el de los pueblos contra los cuales la guerra es declarada. Las consecuencias no son daños colaterales, sino personas que mueren o son heridas y mutiladas, niños o adultos sin distinción; familias que pierden su casa y sus bienes y millones de ciudadanos obligados a huir lejos de su hogar”, expresa.
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Rechazo a la instrumentalización de la religión
El comunicado también condena la instrumentalización de la religión para justificar la guerra.
“Ningún creyente en el Dios único y misericordioso puede aceptar la guerra con todos sus efectos y consecuencias”, subraya.
Los líderes religiosos invitan a los católicos a respetar el derecho internacional, activar la diplomacia y el multilateralismo, así como también usar el diálogo como instrumento de paz.
Además, se comprometen a no caer en la indiferencia, a recordar a las víctimas y a constituirse como artesanos de la paz en sus comunidades.
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Iniciativas concretas de oración y acción
El comunicado se alinea con la intención de oración del papa León XIV para marzo, que condena la guerra y promueve la paz.
Los obispos proponen que, al finalizar la Eucaristía del domingo 8 de marzo, los fieles formen un círculo de la paz seguido de un minuto de silencio orante en solidaridad con las víctimas.