"Creo que tenemos que seguir la UNCLOS, es decir, las leyes internacionales (...) si podemos restablecer las leyes internacionales, entonces podremos hacer frente a cualquier desafío como país", dijo durante su intervención en el foro Raisina Dialogue en Nueva Delhi, el ministro de Exteriores esrilanqués, Vijitha Herath.
La isla custodia a 32 supervivientes y 48 cuerpos de la fragata iraní IRIS Dena, hundida el pasado miércoles frente a la costa sur de Sri Lanka tras ser alcanzada por un torpedo estadounidense.
La crisis se remonta al pasado miércoles, cuando la IRIS Dena fue alcanzada por un torpedo lanzado por un submarino estadounidense frente a la costa sur de la isla.
El ataque, que Irán ha calificado de agresión en aguas neutrales, se saldó con el hundimiento del navío y una operación de rescate masiva por parte de la Armada esrilanquesa.
Según el ministro, la respuesta de su país ha sido estrictamente "humanitaria", aunque evitó dar un "sí" o un "no" rotundo a la repatriación de los militares.
Además de los náufragos del Dena, Sri Lanka gestiona la presencia de un segundo buque de guerra, el IRIS Bushehr, que solicitó refugio tras reportar fallos en sus motores un día después del ataque contra su fragata hermana.
Para proteger la neutralidad de su puerto principal y evitar tensiones en la capital, el Gobierno ha trasladado el Bushehr y a sus 219 tripulantes a la base naval de Trincomalee, en el noreste.
"Hemos tomado todas las medidas de acuerdo con las leyes internacionales y creo que no necesitamos apoyar a ninguna de las partes", sentenció Herath, subrayando el delicado equilibrio que busca mantener Colombo.