"Canadá no fue consultado, ni participó, y no tiene planes de participar, en las acciones ofensivas contra Irán que están siendo llevadas a cabo por EE.UU. e Israel", señaló la Oficina del Primer Ministro canadiense en un comunicado.
El país norteamericano también destacó que el conflicto inicial "se ha extendido ampliamente como resultado de los ataques de Irán y sus aliados en otros países en Oriente Medio" y que el Gobierno canadiense está concentrado en facilitar la evacuación de sus ciudadanos de la región, así como en incrementar la seguridad en su territorio.
Precisamente este domingo, Carney conversó telefónicamente con el presidente estadounidense, Donald Trump, en el que fue el primer contacto público conocido entre los dos gobernantes desde que hace poco más de una semana, EE.UU. e Israel lanzaron ataques contra Irán, que mataron en el asalto inicial al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
La Oficina del Primer Ministro canadiense se limitó a señalar que Carney y Trump hablaron de "una variedad de temas, entre ellos la economía, la situación en Oriente Medio y las relaciones comerciales entre los dos países".
El 28 de febrero, poco después de conocerse los bombardeos de EE.UU. e Israel contra objetivos militares y políticos iraníes, Carney emitió un comunicado en el que expresó su apoyo a los ataques.
"Canadá respalda la actuación de Estados Unidos para impedir que Irán obtenga un arma nuclear y para evitar que su régimen siga amenazando la paz y la seguridad internacionales", declaró entonces Carney quien también dijo que Israel tiene "el derecho" a defenderse y a "garantizar la seguridad de su población".
La declaración inicial de Carney fue criticada tanto en el país como en el ámbito internacional por desviarse de la política canadiense de respeto al derecho internacional.
Antes las críticas, tanto Carney como la ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand, han matizado la posición inicial de Canadá. El primer ministro canadiense llegó a decir que el apoyo a los bombardeos lo realizó "con pesar" y Anand posteriormente añadió que tanto EE.UU. como Israel e Irán tienen que respetar el derecho internacional.