En declaraciones a los medios japoneses desde su residencia oficial, Takaichi aseguró que la medida es en respuesta a la escalada del conflicto en Irán y las restricciones al tráfico de mercancías por el estrecho de Ormuz, según recoge la cadena de televisión pública NHK.
El Gobierno japonés también pretende tomar medidas para limitar el precio del combustible a 170 yenes (alrededor de un euro) por litro.
El anuncio de Takaichi llega después de que los miembros del G7 (las siete economías más desarrolladas) afirmaran este martes que apoyan que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) tome "medidas proactivas" para afrontar la situación del mercado de la energía, "incluido el uso de recurso de las reservas estratégicas" que tienen sus miembros, que cubren 90 días de abastecimiento.
Alrededor de un 90 % del crudo que importa Japón proviene de Oriente Medio, y en su mayor parte discurre por el estrecho de Ormuz.
"Japón tiene un nivel excepcionalmente alto de dependencia de Oriente Medio y se verá muy afectado, por lo que tenemos la intención de utilizar nuestras reservas de petróleo para garantizar que no haya interrupciones en el suministro de productos derivados, como la gasolina, en el improbable caso de una emergencia", dijo este miércoles la mandataria, en declaraciones recogidas por NHK.
Takaichi detalló que, de momento, las autoridades pretenden liberar el crudo correspondiente a un mes de reservas públicas y a 15 días de reservas privadas, y "entregarlo lo antes posible a las refinerías nacionales", sin esperar a una decisión de la AIE.
Según el diario estadounidense The Wall Street Journal, la AIE ha propuesto la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia para reducir los precios del crudo, que superaría los 182 millones de barriles de petróleo que los países miembros pusieron a la venta en dos lanzamientos en 2022, cuando Rusia comenzó su invasión a Ucrania.
La propuesta fue lanzada este martes en una reunión de emergencia de funcionarios de energía de los 32 países miembros de la AIE, según el periódico.
El objetivo consiste en compensar la fuerte interrupción del suministro derivada del cierre casi total del Estrecho de Ormuz, paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con los mercados internacionales.
Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial transita cada día por esa vía, donde la amenaza de ataques iraníes contra petroleros ha paralizado gran parte de los envíos.
En paralelo, los líderes del G7 tienen previsto reunirse este miércoles por videoconferencia para analizar las consecuencias económicas de la guerra contra Irán en Oriente Medio, con especial atención a la situación energética y a las medidas para mitigar su impacto.