Las fuerzas paquistaníes atacaron la infraestructura del Cuerpo 313 en la capital afgana y destruyeron el depósito de combustible del aeródromo de Kandahar, en el sur de Afganistán, junto con su infraestructura logística adyacente, según informaron este viernes fuentes de seguridad de Islamabad.
La ofensiva aérea tuvo como objetivo posiciones vinculadas tanto a los talibanes afganos como al grupo Fitna al-Khawarij, término empleado por Islamabad para referirse a los talibanes paquistaníes (TTP), bombardeando además los campamentos de Tarawo y Shirinaw, este último en la provincia oriental de Paktia.
Las mismas fuentes de seguridad paquistaníes advirtieron de que las incursiones de la “Operación Ghazab Lil Haq” continuarán “hasta que se alcancen los objetivos”.
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El portavoz del régimen afgano, Zabihullah Mujahid, denunció que los bombardeos paquistaníes impactaron en zonas residenciales, provocando la muerte de mujeres y niños.
Según las autoridades afganas, el ataque en Kandahar, ciudad donde reside el líder supremo talibán, Hibatullah Akhundzada, alcanzó un depósito de combustible de la aerolínea privada Kam Air, el cual suministra a aeronaves de Naciones Unidas y vuelos civiles, un extremo que Pakistán justifica como un objetivo logístico insurgente.
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“El Emirato Islámico condena este crimen y esta agresión flagrante en los términos más enérgicos, y, si Dios quiere, esta injusticia no quedará sin respuesta”, advirtió Mujahid.
Pakistán responsabiliza sistemáticamente al TTP de la ola de violencia que sufre su país y acusa al Gobierno talibán de proporcionar refugio y apoyo logístico a los insurgentes, una acusación que Kabul niega de manera reiterada.