"Efectivamente, el mercado es muy grande y los interesados en adquirir petróleo ruso son muchos", comentó Dmitri Peskov, portavoz presidencial, a la agencia TASS.
Subrayó que "la situación es evidente. La infraestructura energética mundial no puede renunciar a la entrada de grandes volúmenes de petróleo ruso. Este crudo ruso es necesario".
"Y ahora, cuando parte de ese petróleo empieza a entrar en los mercados energéticos, entonces se produce una gran estabilidad. Así funciona la economía", añadió.
A su vez, Peskov destacó la decisión de Estados Unidos de levantar durante un mes la prohibición de importar el petróleo ruso que se encuentra en tránsito abordo de petroleros en alta mar.
"En ese caso, nuestro interés coincide con el de los americanos", señaló.
Rusia, que sufrió un duro revés con la muerte de uno de sus principales aliados, el ayatolá Ali Jameneí, se está beneficiando de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, debido al alza de los precios del petróleo.
A esto se ha sumado la decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, medida adoptada justo después de que las exportaciones de petróleo y productos refinados rusos cayeran en febrero a su nivel más bajo desde el comienzo de la guerra en Ucrania, según informó la Agencia Internacional de Energía. El descenso el mes pasado fue de 410.000 barriles diarios.
El emisario económico del Kremlin, Kiril Dmítriev, situó en cerca de 100 millones los barriles que están ahora en el mar y que se han visto liberados por Estados Unidos. El canal Fox News informó que a día de hoy aproximadamente 124 millones de barriles de petróleo ruso se encontrarían en tránsito.
Según Financial Times, cada día el alza de los precios del crudo a nivel internacional supone unos ingresos de 150 millones de dólares para las arcas rusas. Si el precio del petróleo de la marca rusa Urals se mantiene por encima de los 70 dólares, Moscú podría ingresar en marzo hasta 5.000 millones de dólares.