"Queridos ugandeses y amigos de Uganda en todo el mundo: para cuando veáis este vídeo, ya habré abandonado el país para asistir a una serie de reuniones de vital importancia fuera de Uganda y, en el momento oportuno, volveré para seguir con la causa", afirmó Bobi Wine en un vídeo compartido en sus red social X.
"Doy las gracias a todos vosotros, compatriotas ugandeses, que me habéis escondido y protegido durante todo este tiempo en el que el régimen me buscaba, a aquellos que me habéis dado de comer, a los que me habéis vestido y a los que me habéis ofrecido refugio", añadió.
"(Las fuerzas del Gobierno) han registrado los hogares de muchos compañeros y líderes, han establecido controles de carretera y registros aleatorios de vehículos y motocicletas, han detenido y destituido a los agentes de Policía asignados a mi campaña, han registrado nuestra casa en el pueblo y han mantenido mi hogar sitiado", denunció.
El opositor explicó que él y sus partidarios han decidido "luchar no solo dentro del país, sino también a nivel internacional" y que quieren impulsar medidas como "sanciones específicas contra (el presidente de Uganda, Yoweri) Museveni y sus cómplices".
"También queremos que aquellos países que están apoyando la maquinaria de muerte de Museveni la detengan y, si es posible, rompan por completo sus lazos con el régimen de Uganda", aseveró.
Bobi Wine denunció varios ataques de los militares a su casa en la capital ugandesa, Kampala, después de que el Ejército rodease la vivienda e impidiese cualquier movimiento de sus familiares el pasado día 16 de enero, cuando logró escapar del asedio.
La esposa del opositor, Barbie Kyagulanyi, fue hospitalizada el 24 de enero como consecuencia de un asalto a la casa, incidente que ocurrió después de que el jefe de las Fuerzas de Defensa de Uganda, el general Muhoozi Kainerugaba, afirmase días antes que reza para que el Ejército mate a Bobi Wine, tras las elecciones que dieron el triunfo a su padre, el presidente Museveni.
Museveni, de 81 años y en el poder desde 1986, obtuvo el 71,65 % de los votos en las elecciones del 15 de enero, logrando así un séptimo mandato de cinco años, según la Comisión Electoral ugandesa.
Bobi Wine, de 44 años, quedó en segundo lugar con el 24,72 % de los sufragios.
Pero el opositor rechazó estos resultados y denunció un "fraude masivo" en las elecciones, celebradas en medio de un apagón de internet y tras meses de represión de la disidencia.