Sánchez llevará a Bruselas su posición sobre Irán tras los roces con Von der Leyen y Merz

Madrid, 15 mar (EFE).- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llevará esta semana al Consejo Europeo de Bruselas su crítica a la operación de Estados Unidos e Israel sobre Irán, una posición que defenderá ante dirigentes como Ursula von der Leyen y Friedrich Merz tras los roces que con ellos ha habido en el marco de la guerra.

La agenda internacional de Sánchez incluye su participación el próximo jueves en la capital belga en esa cumbre de los Veintisiete, que tendrá como uno de sus principales asuntos analizar la evolución de la crisis en Oriente Medio y las repercusiones económicas de la misma.

También abordarán la situación en Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, estará presente en ese encuentro de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tras la invitación que ha recibido para ello.

Zelenski, que el pasado viernes se desplazó a París para reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, tiene previsto viajar en los próximos días a España para verse con Sánchez, tal y como desveló días atrás la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Esa visita, según han señalado a EFE fuentes del Gobierno y a falta de confirmación oficial, se prevé que sea el próximo miércoles 18.

El jefe del Ejecutivo español pretende reiterarle su apoyo a que la UE cumpla el compromiso adquirido en diciembre de otorgar a Ucrania un crédito de 90.000 millones de euros, que está siendo bloqueado por Hungría y Eslovenia.

También le mostrará su rechazo a que Estados Unidos haya decidido levantar temporalmente las sanciones al petróleo ruso para mitigar los efectos de la guerra en Irán.

Lo mismo hará el jueves en la cumbre de Bruselas, donde, según el Gobierno, ratificará la posición que ha venido defendiendo ante el ataque de Estados Unidos e Israel a la República Islámica.

Considera Sánchez que no se ha respetado el derecho internacional, y reivindicará su apuesta por un orden internacional fundamentado en reglas.

La opinión que expresó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el pasado lunes dando por acabado el orden internacional que existía hasta ahora y asegurando, por tanto, que Europa ya no podía ser la guardiana de ese viejo orden, provocó la reacción del Gobierno, pero también la de otros dirigentes comunitarios como el presidente del Consejo, António Costa.

Sánchez advirtió ante esas palabras de que el dilema no es un viejo o un nuevo orden, sino un orden o un desorden internacional que dijo que fue el que llevó a dos guerras mundiales, y defendió que los valores y principios de la UE no deberían cambiar.

Además, reconoció sentirse mucho más cómodo con los planteamientos al respecto de Costa.

Von der Leyen matizó al día siguiente sus palabras asegurando que la Unión Europea siempre defenderá los principios de Naciones Unidas y del derecho internacional, un comentario acogido con satisfacción por el Gobierno español.

Esa es la línea que considera el Ejecutivo que debe mantener la UE y eso es lo que aseguran que volverá a defender Sánchez en la cumbre, donde afirman que la relación del presidente del Gobierno con Von der Leyen será de total normalidad.

La misma normalidad explican que habrá en la relación con el canciller alemán, Friedrich Merz, tras la situación provocada por el hecho de que estuviera presente junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca en el momento en que éste criticó a España por su posición ante el ataque a Irán y amenazó con un embargo comercial.

Merz guardó silencio ante esas palabras y sí dijo sobre la negativa de España a comprometerse a aumentar el gasto en defensa hasta el 5 %, que está intentando convencer al Gobierno español para que acepte incrementarlo, ya que señaló que eso forma parte de la seguridad común de la OTAN.

La actitud de Merz provocó que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, hablase con su homólogo alemán, Johann Wadephul, para mostrar su sorpresa.

Además, se sucedieron informaciones en las que se aseguraba que el canciller alemán intentó contactar sin éxito con Sánchez.

Sin embargo, fuentes de Moncloa explicaron que las llamadas de Merz a Sánchez fueron antes de la reunión con Trump, en concreto el mismo día del inicio del ataque a Irán, con la intención de comentar esa situación.

Pero precisaron que el problema fue que Merz llamó a un número de teléfono que tenía de Sánchez y que éste ya había cambiado, una práctica que señalaron que lleva a cabo de forma periódica por motivos de seguridad.

Ante la imposibilidad de hablar con el presidente del Gobierno, el canciller lo comentó a su gabinete, que a la vez se puso en contacto con el gabinete de Sánchez y fue cuando se conoció que no estaba llamando al teléfono correcto.

Más allá de ese episodio, el Gobierno insiste en defender una buena relación entre ambos, como también hizo el pasado viernes el Ejecutivo alemán, pese a la evidencia de que ambos viajarán a Bruselas con diferencias en sus respectivas posiciones ante la guerra en Irán.

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