Sector privado, minerales e integración, grandes mensajes en las reuniones anuales del BID

Luque (Paraguay), 15 mar (EFE).- Las reuniones anuales del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) celebradas en Paraguay del 11 al 14 de marzo consolidaron el giro estratégico de la entidad para incrementar escala e impacto de sus financiamientos y sirvieron para subrayar además tres grandes retos inmediatos para Latinoamérica y el Caribe.

"La reforma pública y el capital privado deben avanzar de la mano. El Grupo BID es donde se produce esa conexión", reafirmó el presidente del Grupo, Ilan Goldfajn.

En Paraguay se anunciaron importantes avances dentro de BIDImpact+, la iniciativa concebida en 2024 que consolida las labores de las tres ramas -BID, BID Invest, centrado en el sector privado y BID Lab, el brazo de innovación- de la entidad.

Uno es la conclusión de la capitalización de 3.500 millones de dólares de Bid Invest, lo que hace que se prevea ahora tener una capacidad de financiamiento de 500.000 millones de dólares para la próxima década, el doble que en los 10 años anteriores.

El creciente rol de la iniciativa privada quedó reflejado además en el hecho de que de los más de 4.000 participantes de 48 países, casi la mitad fueron representantes de empresas e inversionistas.

"Por primera vez, las reuniones anuales del Grupo BID están compuestas a partes iguales por representantes del sector público y del sector privado, y nos complace hacerlo en Paraguay, que ha sido pionero en el desarrollo liderado por el sector privado", remarcó Goldfajn en la apertura del foro empresarial de estas reuniones.

Durante los encuentros se presentó LAC Minerals, iniciativa para que la explotación del increíble potencial que Latinoamérica y el Caribe tienen en la industria de minerales críticos se acompañe del desarrollo de cadenas de valor que brinden un crecimiento sostenible y equitativo.

El nuevo programa, articulado a través del BID y BID Invest, se sostiene sobre tres pilares; impulsar reformas políticas para facilitar la inversión, movilizar inversión privada y gestión de riesgos y desarrollar cadenas de valor e infraestructuras públicas y privadas complementarias.

Al calor de la creciente demanda de los sectores tecnológico, del motor o de energías renovables y del deseo de EE.UU., Europa, Japón o Corea del Sur de diversificar a sus proveedores, se espera que Latinoamérica, que ya proporciona el 30 % de la oferta global de estos minerales se convierta en un actor con aún más peso gracias a sus reservas de litio, cobre, níquel o molibdeno.

Sin embargo, estudios publicados por el Grupo subrayan como fundamental el que se vaya más allá de la pura extracción y se apueste también por establecer capacidades de refinamiento y procesamiento para que el sector proporcione un crecimiento más transversal y equitativo.

Goldfajn subrayó estos días que la tercera prioridad del Grupo es impulsar la integración regional "para aquellos países que estén listos" para avanzar hacia una mayor conectividad regulatoria, aduanera o de mercados con países del entorno.

Precisamente, durante estas reuniones plenarias se celebró un diálogo de alto nivel sobre Conexión Sur, programa del Grupo para acrecentar la conectividad física, digital y energética de 11 países de Sudamérica (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú y Uruguay).

En una rueda de prensa, la vicepresidenta de Países e Integración Regional del BID, Anabel González, insistió en la importancia de que los enlaces entre los países participantes se aborden de "manera integral", más allá de simplemente "construir puentes o carreteras", concediendo una creciente importancia, por ejemplo, a la exportación de servicios digitales.

Gonzaléz destacó este año el programa tiene operaciones en casi todos los países participantes y entre los proyectos de mayor peso de 2026 mencionó el Corredor Bioceánico, que con 200 millones de dólares financia esta vía para unir puertos del Atlántico en Brasil con puertos del Pacífico en Chile a través de Paraguay.

También un programa que busca con otros 100 millones de dólares financiar el pavimentado de 100 kilómetros de la Ruta Nacional 51 en torno a la ciudad argentina de Salta para conectar la región Puna con la red nacional de carreteras de Chile y Argentina.

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