"Con esa presión política sostenida, acompañada de propaganda, Irán acabó por ser considerada un objetivo legítimo", subrayó el embajador iraní ante la ONU Ali Bahreini, quien señaló que las "injustas denuncias" de algunos países ante el Consejo de Derechos Humanos "sentaron las bases para la agresión que estamos viendo".
Esa agresión, añadió, está siendo perpetrada por "algunos de los actores de la escena con menos escrúpulos", en alusión a Estados Unidos e Israel.
El Consejo de Derechos Humanos dedicó este lunes un tramo de sus debates a los abusos de las libertades fundamentales en Irán, apoyado en un informe presentado por la misión de investigadores de la ONU para ese país.
Éste sin embargo cubre el periodo anterior al inicio de la guerra el 28 de febrero, y condena entre otros puntos la represión violenta del régimen de los ayatolás a miles de manifestantes en enero.
Sin embargo, según el embajador iraní, lo que el Consejo debería debatir en sus sesiones es "la masacre de niñas sentadas en sus pupitres", o la agresión a un "pueblo cuyo patrimonio de milenios está siendo destruido", en relación a los bombardeos de Israel y Estados Unidos.
Países como Rusia, China o Venezuela eludieron en sus intervenciones toda crítica a la represión del régimen y centraron sus discursos en condenar la agresión de Estados Unidos e Israel, que en palabras de la delegación rusa "está intentando destruir a Irán" mientras "los países occidentales buscan justificarla".
China expresó su rechazo a "la politización de los derechos humanos" y su preocupación por que los ataques a Irán se lanzaran cuando el país estaba en plenas negociaciones con Estados Unidos.
La delegación venezolana subrayó que "la politización de los derechos humanos y el doble rasero no son aceptables" contra un país que, recordó, también ha sufrido el grave impacto de sanciones unilaterales.