La guerra contra Irán ya ha supuesto un 2 % del PIB de Israel, que ve crecer su deuda

Jerusalén, 15 mar (EFE).- La ofensiva de Israel contra Irán está teniendo un impacto creciente en la economía israelí, con un coste que ya se mide en decenas de miles de millones de séqueles, supone cerca del 2 % del producto interior bruto (PIB) y está contribuyendo a elevar la deuda pública del país, una factura que se incrementa cada día del conflicto.

"El coste económico de la guerra responde a tres grandes factores: el gasto militar directo, los daños provocados por los ataques iraníes contra infraestructuras y viviendas en territorio israelí y la paralización parcial de la actividad económica en distintos sectores", explica a EFE el economista israelí Esteban Klor, de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Según sus cálculos, la guerra está suponiendo unos 20.000 millones de séqueles (5.500 millones de euros) por semana, lo que significa que, tras dos semanas de enfrentamientos, el impacto acumulado se acerca ya a los 40.000 millones (más de 11.000 millones de euros), cerca del 2 % del producto interior bruto (PIB) de Israel.

Parte del gasto militar está vinculado al uso intensivo de sistemas de defensa antimisiles. Israel emplea distintos interceptores cuyos costes varían según el tipo de amenaza: los misiles del sistema Cúpula de Hierro cuestan unos 150.000 dólares cada uno; los del sistema Honda de David rondan los 1,5 millones de dólares; y los del sistema Flecha, diseñados para interceptar misiles de largo alcance, pueden alcanzar los 3 millones de dólares por interceptor.

Estas cifras se corresponden únicamente con el precio de los proyectiles y no incluyen el coste de las baterías o lanzaderas.

Klor recuerda que en la guerra de doce días con Irán en junio de 2025 las estimaciones situaban el coste diario en torno a los 2.000 millones de séqueles (550 millones de euros), con un impacto total cercano a los 25.000 millones de séqueles (casi 7.000 millones de euros) al sumar tanto el gasto directo como la caída de la producción.

Parte del aumento del coste de la actual ofensiva, indica este experto, se explica por el hecho de que Israel mantiene al mismo tiempo otros frentes abiertos, en particular el enfrentamiento con el grupo chií libanés Hizbulá en la frontera norte.

Desde el punto de vista de las cuentas públicas, afirma Klor, el conflicto también está presionando las finanzas del Estado.

El economista señaló que el nuevo presupuesto aprobado por el Gobierno israelí para 2026 prevé un aumento significativo del gasto en defensa con una inversión de 38.000 millones de séqueles (10.600 millones de euros) que, sin embargo, no cubre todos los costes derivados de la guerra.

Además, una parte importante del impacto económico (como la producción que deja de realizarse por la paralización de actividades debido al estado de Emergencia) no aparece directamente reflejada en el presupuesto estatal.

Según Klor, el déficit público, que inicialmente se preveía en torno al 3,9 % del PIB, "probablemente supere el 5 %" debido al aumento del gasto y a la ausencia, por ahora, de medidas para compensarlo mediante recortes o subidas de impuestos.

 El economista atribuye esta situación en parte al contexto político interno, marcado por un año electoral en el que el Gobierno evita aplicar medidas impopulares.

El aumento del déficit se traducirá previsiblemente en un incremento de la deuda pública en los próximos años. Antes del estallido de la guerra en Gaza tras el 7 de octubre de 2023, Israel mantenía una deuda equivalente a aproximadamente el 60 % de su PIB.

Sin embargo, el impacto acumulado de los distintos conflictos y el aumento del gasto militar podrían elevar ese ratio por encima del 70 % del PIB, según las estimaciones de Klor.

El economista subrayó que el problema no se limita al corto plazo. A su juicio, el gasto en defensa probablemente se mantendrá elevado durante la próxima década, lo que obligará a Israel a buscar fórmulas para financiar ese esfuerzo sin comprometer el crecimiento económico.

Entre las posibles soluciones, Klor apunta a la necesidad de impulsar reformas que favorezcan el crecimiento y amplíen la participación en el mercado laboral, por ejemplo entre la comunidad ortodoxa.

También alertó sobre otro fenómeno que preocupa a algunos economistas: el aumento de la emigración de israelíes con alta cualificación.

En cuanto al impacto de factores externos, como el encarecimiento del petróleo por la tensión en la región y la crisis en el estrecho de Ormuz, el economista considera que su efecto será relativamente limitado en comparación con el coste directo del conflicto.

"Israel importa petróleo pero también cuenta con una producción propia de gas natural, lo que ayuda a amortiguar el impacto energético", explicó.

Con todo, el principal desafío económico sigue siendo el coste directo de una guerra que las autoridades israelíes, por ahora, no parecen tener prisa por finalizar.

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