En una rueda de prensa en Berlín con su homólogo neerlandés Rob Jetten, Merz resaltó que Alemania estaba "muy preocupada" por el desarrollo de los acontecimientos en el Líbano.
El canciller condenó "severamente" que la milicia chií libanesa Hizbulá haya entrado en la guerra en apoyo a Irán y la instó a poner fin "de forma inmediata" a los ataques contra Israel y a deponer las armas, al tiempo que resaltó que apoya cualquier medida que sirva para poner en marcha conversaciones entre los Gobiernos en Tel Aviv y en Beirut para frenar las hostilidades.
"Pero también pedimos a Israel no atacar objetivos civiles ni a la misión FINUL de la ONU. Seguimos con bastante preocupación la ofensiva terrestre de Israel", matizó.
"Sólo contribuiría a agudizar la situación humanitaria ya muy tensa y la dramática huida (de civiles desplazados por los bombardeos). Pedimos a los amigos israelíes: no emprendáis este camino, sería un error. En esto estamos de acuerdo los socios europeos", aseguró el líder alemán.
Tras evaluar la situación mandos militares de alto rango, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció este lunes que las Fuerzas de Defensa de Israel han iniciado una operación terrestre en el Líbano "para eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte del país".
Katz afirmó que "cientos de miles de residentes chiíes del sur de Líbano", que han evacuado o están abandonando sus hogares en esa región tras los avisos israelíes, "no podrán regresar a sus casas al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad" de las comunidades israelíes cercanas a la frontera.
El Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano informó este lunes de que el número de muertos por la ofensiva aérea israelí iniciada hace dos semanas se ha elevado a 886, después de que otras 36 personas perdieran la vida en las últimas 24 horas, mientras que los heridos ascienden ya a 2.141.