Los abogados Sylvain Cormier y Robin Binsard pidieron hoy continuar las pesquisas sobre la desaparición de Kurosaki, cuyo asesinato niega Zepeda haber cometido.
Lo hicieron sobre varios puntos concretos: solicitar un nuevo informe a Facebook sobre la cuenta de la joven, que según la acusación usó el chileno tras matarla; la comparecencia de dos testigos que nunca fueron interrogados por la policía y, sobre todo, la investigación de un ADN de origen desconocido encontrado en la almohada de la victima.
El presidente del tribunal ordenó a la policía que realice un análisis de ADN actualizado, pero declinó el resto de peticiones.
Tanto en la audiencia del martes como en la de este miércoles, en la que compareció el experto informático policial encargado de la investigación, la acusación fue esgrimiendo las pruebas del supuesto feminicidio en contra de Zepeda, pese a que el cadáver de su exnovia no se encontró tras desaparecer en la madrugada del 5 al 6 de diciembre de 2016.
Zepeda fue condenado por asesinato premeditado dos veces a 28 años de cárcel, en primera instancia y en apelación, pero su defensa logró que el Supremo anulase la última sentencia y ordenase repetir el juicio por una prueba que la acusación añadió en el anterior proceso.
"Google te localiza en todas partes", dijo hoy el comandante Christophe Touris, según la prensa local, al exponer en la sala documentos de la geolocalización del teléfono y del coche alquilado por Zepeda, que estaba equipado con un dispositivo de rastreo, un elemento crucial para la investigación, del que el chileno no tenía conocimiento.
Según la acusación, al amanecer de aquel día, en el que Zepeda pasó la noche en la habitación de la residencia de estudiantes de Beçançon (este) en la que residía su exnovia y donde varios testigos escucharon ruidos de pelea y gritos durante la madrugada, el chileno puso rumbo en el coche alquilado a una zona deshabitada de las montañas del Jura (este), donde había estado días antes y donde se cree que se deshizo del cadáver.
También según la acusación en los días previos, en los que estuvo espiando a su exnovia, había comprado un bidón con 5 litros de gasolina y una caja de fósforos. También la acusación señaló que había visitado y leído muchas veces los mensajes de la chica y de su nuevo novio francés en redes sociales meses antes de viajar a Francia.
Touris también se refirió a los mensajes escritos encontrados entre las cuentas de Narumi y sus contactos tras su presunta muerte, que apuntarían a la autoría del chileno, para hacer creer a sus allegados que seguía viva, dijo. El último se envió desde Chile.
Según el agente, poco después del regreso de Zepeda a Chile el 13 de diciembre de 2016, la cuenta de Facebook de Narumi se activó desde una dirección IP específica ubicada en la capital, Santiago, y al mismo tiempo, el acusado inició sesión en su propia cuenta de Facebook desde la misma IP.
El primer hilo para llegar hasta el chileno del que tiraron los investigadores fue la tarjeta de crédito con la que pagó la cena en el restaurante en el que cenó con su exnovia la noche del 5 de diciembre de 2016, justo antes de desaparecer.
Además, la acusación mantiene que Zepeda compró al día siguiente un billete de tren con la tarjeta bancaria de la victima, y habría enviado mensajes confusos desde el teléfono de la joven a amigos y a su universidad diciendo que se iba a Lyon a hacer gestiones.
Zepeda mantuvo ayer en la apertura del juicio, que está programado hasta el 27 de marzo, que es inocente. La vista continuó esta tarde con el interrogatorio de testigos.