La relación entre Miró y Estados Unidos llega a Washington con una exposición de 75 obras

Washington, 18 mar (EFE).- La exposición 'Miró y los Estados Unidos' ha aterrizado en el museo de arte moderno Colección Phillips en Washington, donde se explora la relación entre el artista catalán (1893-1983) y el país norteamericano a través de 75 obras de figuras como Louise Bourgeois, Arshile Gorky, o Jackson Pollock.

"Joan Miró no viajó a los Estados Unidos simplemente como un célebre artista europeo, sino que llegó con la mente y los ojos bien abiertos para observar y aprender de los artistas que conoció allí", detalló este miércoles el director de la Fundación Miró y comisario de la muestra, Marko Daniel, sobre el sentido de la exposición, que se podrá visitar del 21 de marzo al 5 de julio.

Como recordó Daniel, para Miró en aquel entonces -trabajando en la década de 1940 bajo una dictadura-, Estados Unidos significaba, entre otras cosas, "la esperanza de un futuro mejor, de un futuro democrático", un contraste evidente con la situación tanto europea como española.

Esta propuesta se acerca a los años estadounidenses de Miró durante la posguerra, cuando su producción artística entronca con más de 30 artistas, entre ellos William Baziotes, Helen Frankenthaler, Lee Krasner, Rufino Tamayo, Norman Lewis, Jackson Pollock y Mark Rothko.

Entre las piezas más destacadas figuran 'Le Renversement' (1924), 'Persona tirando una piedra a un pájaro' (1926) y 'Mural Painting, 20 March 1961' (1961), cedida por primera vez por el Harvard Art Museum, además de una selección de 22 pochoirs (plantillas) de la serie 'Constelaciones' (1959).

Una de las obras, 'El sol rojo' (1948), evidencia, según el comisario, un punto de inflexión tras su estancia en Nueva York y un auténtico intercambio entre él y el contexto artístico de los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Elsa Smithgall, comisaria jefa del museo y responsable de la muestra, explicó cómo, mientras Miró se consolidaba como un destacado artista abstracto en España y Francia, fue presentado al público estadounidense a través de coleccionistas pioneros como Katherine Dreier.

En 1926, Dreier incluyó a Miró en la emblemática Exposición Internacional de Arte Moderno del Museo de Arte de Brooklyn.

Dreier, detalla Smithgall, captó la naturaleza controvertida de la recepción inicial de la obra de Miró con estas palabras: "Miró es un joven español extraordinariamente dotado. Aunque a uno no le gusten sus cuadros, es imposible olvidarlos".

Desde entonces, este intercambio transnacional se tradujo en numerosas pinturas, esculturas, películas y material de archivo donde se aprecia un periodo de libertad y experimentación del pintor catalán.

Los comisarios subrayaron hoy que, al final de su carrera, Miró aseguró que "la pintura estadounidense fue lo que realmente le inspiró".

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