La UE busca abaratar la energía y reavivar su industria en plena guerra de Irán

Bruselas, 18 mar (EFE).- Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) celebran este jueves una cumbre en la que pretenden detallar su estrategia para mejorar la competitividad económica del bloque, con la vista puesta en la necesidad de abaratar unas elevadas facturas energéticas que ponen a las industrias comunitarias en desventaja frente a sus rivales globales.

En este punto concreto de la agenda, la cita es la continuación a los debates que los líderes ya mantuvieron hace un mes en el castillo belga de Alden Biesen, situado al Este del país, en un encuentro que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, convocó a modo de "retiro" para incentivar una discusión estratégica el respecto.

La búsqueda de vías para abaratar los costes energéticos era uno de los puntos que los Veintisiete ya tenían previsto desde hace meses, pero este extremo ha cobrado aún más urgencia con el petróleo en torno a los 100 dólares el barril por el bloqueo del estrecho de Ormuz.

La UE no teme por una escasez de combustibles fósiles, pues apenas importa hidrocarburos de la zona en guerra, pero preocupan los precios. En 2024, último año con datos consolidados, la Unión Europea destinó 375.900 millones de euros a importar productos energéticos, el equivalente al PIB de Rumanía.

La factura previsiblemente aumentará en 2026 porque los Veintisiete han gastado ya 6.000 millones adicionales en gas y petróleo desde el estallido del conflicto en el golfo Pérsico.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esbozó esta semana en una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno una serie de caminos por los que intentar reducir los costes energéticos, a corto y medio plazo, mientras se acelera el despliegue de renovables y de interconexiones entre Estados miembros.

"Es importante que cualquier medida a corto plazo no retrase la descarbonización del sistema energético, no aumente la demanda de petróleo y gas, sea temporal y focalizada, y minimice los costes fiscales", subrayó Von der Leyen.

La falta de reservas de hidrocarburos limita tremendamente las opciones, así que Bruselas propone explorar vías como permitir ayudas de Estado más flexibles para industrias electrointensivas, reducir peajes, impuestos y gravámenes sobre la electricidad para que tribute mejor que los combustibles fósiles o intervenir el mercado ETS de comercio de emisiones de CO2.

Países como Italia, y los socios del Este reclaman cambios importantes en este instrumento, que pone precio a las emisiones de CO2 de la industria, pero otro numeroso grupo de países, entre ellos España, Francia y los nórdicos, piden limitar los ajustes sobre una herramienta que consideran esencial para la descarbonización.

El debate energético es seguramente el punto más urgente del debate sobre la competitividad europea, sobre todo en su dimensión a corto plazo por el impacto de la guerra en Oriente Medio, pero no es el único puesto que los esfuerzos de los líderes también se centran en la simplificación y la eliminación de barreras en el mercado único.

El objetivo básico de los líderes en la cumbre será detallar, con fechas concretas, una batería de medidas que persiguen el objetivo de dejar atrás la fragmentación actual, a la que se acusa de frenar el desarrollo de las industrias europeas.

En este marco se incluyen propuestas para profundizar el mercado único como el llamado 'régimen 28', que Bruselas ha presentado la víspera de la cumbre y que plantea establecer un marco jurídico de sociedades unificado en la Unión Europea, bautizado como EU Inc., que permita a las compañías registrarse una sola vez, en menos de 48 horas y de manera digital, para operar en todo el bloque.

Los líderes también intentarán dar un impulso a medidas como la Ley de Aceleración Industrial, que recoge por primera vez la preferencia para el 'made in Europe' en sectores estratégicos; la supervisión centralizada de los mercados de capitales; o la unión bancaria, que lleva años "estancada", como recuerda un alto funcionario comunitario.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se unirá por la tarde a los líderes en una sesión que previsiblemente se centrará en las perspectivas de inflación, y la cumbre terminará con una cena centrada en el próximo presupuesto de la UE a largo plazo de la que no se esperan grandes resultados.

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