"En 24 horas, el régimen militar paquistaní disparó 121 proyectiles de artillería, rondas de mortero y realizó ataques con tanques en diferentes distritos de Kunar", declaró a EFE el director de Información y Cultura de la provincia, Zia-ur-Rahman Spin Ghar.
Según las autoridades, los ataques de las últimas horas en Kunar, una zona montañosa en el este afgano que delimita la porosa frontera con Pakistán a lo largo de la Línea Durand, han causado al menos seis heridos civiles, aunque no se han reportado fallecidos.
El Departamento de Refugiados de la provincia confirmó a EFE que unas 7.500 familias han huido de sus hogares y malviven bajo lonas en parques y riberas de ríos.
"Nuestras escuelas y aldeas han sido atacadas, la comunidad internacional debería preguntarse por qué Pakistán nos bombardea", denunció a la prensa local Zarin Khan, una de las residentes desplazadas.
Por su parte, el Gobierno de Islamabad ha evitado pronunciarse sobre esta última ofensiva en el este, centrando su respuesta oficial en un ataque diplomático contra la India por haber condenado el martes el ataque paquistaní sobre la capital.
El portavoz de Exteriores, Tahir Andrabi, rechazó este miércoles en un comunicado las críticas de Nueva Delhi sobre la operación paquistaní en Afganistán y defendió sus ataques como medidas "exitosas" contra el terrorismo que, según Islamabad, la India financia.
"India debe abstenerse de apoyar y patrocinar grupos terroristas que operan desde suelo afgano. En este sentido, Nueva Delhi debería cesar su lamento fuera de lugar sobre las exitosas medidas antiterroristas de Pakistán", sentenció Andrabi en el comunicado.
Islamabad justifica su ofensiva como una respuesta necesaria ante la insurgencia que golpea su seguridad interna. Sin embargo, tanto Kabul como Nueva Delhi sostienen que Pakistán debe resolver sus propios problemas internos.