"Más de 408 personas en tratamiento fueron martirizadas y más de 265 resultaron heridas. Es posible que estas cifras aumenten aún más", afirmó el ministro de Asuntos Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqi, en una reunión el martes por la noche con embajadores extranjeros, diplomáticos y representantes de organizaciones internacionales.
Cientos de familias afganas continúan concentradas este miércoles frente a las ruinas del hospital Omid de Kabul en busca de información sobre el paradero de algunos de los 2.000 pacientes que, según los talibanes, dormían en el centro durante el ataque de Pakistán.
El ministro señaló que el régimen militar paquistaní cometió este ataque en un momento en que China, junto a otros Estados, había iniciado esfuerzos para mediar en el conflicto.
Muttaqi aseguró que Islamabad no tiene intención de solucionar los problemas con Afganistán y denunció que, en esta ocasión, se ha maniobrado directamente en contra de una salida diplomática.
El conflicto entre Pakistán y Afganistán se recrudece en medio de una constante guerra de versiones.
Mientras los talibanes denuncian que el ataque contra el centro de rehabilitación en Kabul dejó centenares de muertos, Islamabad sostiene haber destruido una base terrorista encubierta y organismos como la ONU urgen a realizar una investigación exhaustiva sobre el terreno.
Pakistán y Afganistán se enfrentan en una escalada de hostilidades que se ha recrudecido desde el pasado 26 de febrero y que, además de las víctimas mortales, ha provocado ya el desplazamiento de más de 21.000 familias en las provincias fronterizas, dejando a la población civil atrapada en una crisis humanitaria de frentes infinitos.