El secretario de Estado de Seguridad, Vojko Volk, afirmó hoy en rueda de prensa que las pruebas de que se disponen apuntan a patrones similares utilizados por agencias de inteligencia extranjeras antes de las elecciones en otros países para desacreditar a oponentes políticos.
Volk precisó que representantes de la compañía de espionaje privada israelí Black Cube han estado cuatro veces en Liubliana, y que existen pruebas de que en una de esas visitas, el pasado 11 de diciembre, estuvieron en la calle Trstenjakova, donde se encuentra la sede del partido SDS del exprimer ministro derechista, Janez Jansa, principal rival del primer ministro progresista, Robert Golob, en los comicios.
Preguntado sobre si eso confirma que hubo una reunión con Jansa, el secretario de Estado afirmó no poder contestar a esa pregunta.
Quien sí asegura tener pruebas de esa reunión es Borut Mekina, periodista de investigación del semanario Mladina, que el pasado lunes aseguró que Black Cube está detrás de una serie de vídeos y audios de personas cercanas a Golob que sugerían prácticas corruptas, y que comenzaron a aparecer en redes sociales hace dos semanas.
"Los vídeos grabados con cámara oculta que se filtraron al público generaron mucha especulación y una especie de histeria, lo que puede poner en peligro todo el proceso electoral", explicó Mekina a EFE.
Esos vídeos comenzaron a alterar una tranquila campaña con el foco en si la coalición de centroizquierda de Golob resistiría el empuje de la derecha, liderada por el ultranacionalista Jansa, que ha dirigido el Gobierno tres veces (2004-2008; 2012-2013; y 2020-2022).
En una de esas grabaciones, la exministra de Justicia Dominika Svarc Pipan asegura a un falso inversor británico que el director de la compañía energética estatal Gen-I "hará todo lo que Golob le diga".
Svarc Pipan confirmó que las grabaciones son reales pero denunció que fue víctima de una "trampa" y que los audios están manipulados y descontextualizados.
Mientras Jansa acusó al Ejecutivo de prácticas mafiosas, desde el Gobierno se denunció que se trataba de una operación de desprestigio con origen extranjero o en la oposición.
Mekina afirma que la campaña de desprestigio ha sido parecida a la vista en países como Hungría y Rumanía, y que ha tenido una ejecución muy profesional e iba filtrando material poco a poco para mantener la atención del público en el tramo final de la campaña.
El periodista asegura que ya ha informado a la Policía de todo lo que sabe, procurando siempre no poner en peligro a sus fuentes.
Desde el SDS se ha afirmado que no tiene ni siquiera constancia de la existencia de una empresa llamada Black Cube, fundada por antiguos agentes del Mosad, el servicio secreto de Israel.
También ha anunciado acciones legales contra quien vincule al partido con la empresa israelí.
El Gobierno de Golob ha sido, junto con el español y el irlandés, el más crítico con Israel por sus ataques indiscriminados contra la población civil en Gaza, y llegó a calificar a su primer ministro, Benjamín Netanyahu, de persona non grata.
En junio de 2024, el Parlamento esloveno reconoció al Estado de Palestina, con la oposición del partido de Jansa, un firme defensor de Netanyahu, y también con buenas relaciones con el ultranacionalista húngaro Viktor Orbán.
Golob ha afirmado que lo sucedido es "el mayor escándalo en la historia de Eslovenia" y ha acusado a la oposición conservadora de estar involucrada.
Las últimas encuestas auguran un apretado resultado, con el SDS de Jansa y el Movimiento por la Libertad de Golob empatados en torno al 22 o 23 % de los votos, pero con una ligera ventaja de escaños, 26 frente a 24, para el primero.
Con las actuales encuestas en la mano, los dos principales partidos tendrían que buscar socios para asegurar una mayoría parlamentaria de 46 diputados.