"Estamos ante unas circunstancias históricas en cuanto al volumen de agua caída y la afección sobre el territorio insular",resumió en rueda de prensa el presidente del Cabildo (gobierno insular) de Gran Canaria, Antonio Morales, que se congratuló de que el episodio se haya saldado por ahora sin daños personales, a pesar de que fue necesario confinar a cerca de un millar de vecinos de varias localidades.
Morales pidió además al Gobierno de España que habilite a las corporaciones insulares para movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) sin esperar a que la situación se agrave.
El director técnico de Emergencias de la corporación insular, Federico Grillo, explicó que Therese ha descargado más de 700 litros por metro cuadrado en varios puntos de la isla a lo largo de seis días, llevando al límite de su capacidad a 24 presas, pero enfatizó que la situación con la que terminó el lunes era ya del nivel más bajo de riesgo (amarillo), si bien con incertidumbres.
Grillo sostiene que "nadie en ningún lugar del planeta podía prever una cosa como esta": que se formara una célula convectiva de la "virulencia" de la que ha golpeado este martes la isla, con nubes de formación rápida que se han fijado sobre lugares como Arucas y Bañaderos, provocando importantes inundaciones.
De hecho, ante la polémica que ha generado el hecho de que se declarara oficialmente la situación de emergencia con los niños ya en los colegios, Grillo ha defendido tanto los pronósticos de la Agencia Estatal de Meteorología como la valoración hecha por la consejería regional de Educación, porque el propio Cabildo desaconsejó el lunes por la tarde suspender las clases, al considerarlo desproporcionado.
La borrasca, que se instaló en el archipiélago de Canarias la semana pasada, afectó inicialmente al suroeste de la isla y fue avanzando en forma de frentes de lluvias, pero, a partir de la noche del lunes, comenzó a generar células convectivas en el norte y en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, hasta entonces casi al margen del episodio.
Según los datos facilitados por Morales, actualmente hay 24 presas de Gran Canaria que están aliviando o están rebosando, un agua que llega a los cauces de los barrancos y provoca una mayor escorrentía.
Grillo detalló que desde que comenzó la borrasca se han acumulado 700 litros por metro cuadrado, principalmente en la zona centro de la isla y la cumbre. "Es muy grave lo que nos ha pasado. Es una auténtica barbaridad. Hemos tenido suerte porque ha caído justo en el centro de la isla, se ha repartido (...) y las presas han sujetado toda esa agua, pero están al límite ya", agregó.
Además del trabajo realizado en el Arucas y Bañaderos, el presidente del Cabildo explicó que ha sido necesario esta noche confinar o restringir mucho la movilidad de más de 1.000 personas en lugares como Arteara, Fataga, La Culata, el Barranco Arguineguín o El Hornillo, por crecidas de los barrancos y por desprendimientos.
Además, están cerradas una docena de carreteras, cuatro de las cuales previsiblemente necesitarán obras de importancia para reparar los daños que sufren. "Tenemos una estimación de cuatro millones de euros, pero serán más", resumió Morales, que calcula que esa cifra se duplicará.
El presidente del Cabildo de Gran Canaria pidió a la población que tome medidas de autoprotección y advirtió de que los servicios de emergencia han tenido que rescatar, "poniendo en riesgo la vida de las personas que están protegiéndonos a todos", a turistas "por imprudencias" y se ha movilizado "a mucha gente para proteger a curiosos" que se acercaban a presas, olas del mar y cauces llenos de agua, lo que es "una enorme irresponsabilidad".