Según ORF, en el centro del caso, que recorrió el mundo en noviembre pasado, se encuentra un empresario identificado como Christian Klinger, propietario de la compañía 'Agrobreeding', radicada en Jagenbach, al noreste del país alpino.
El acusado rechaza cualquier responsabilidad en el calvario que vivieron los animales, señala la emisora, que ha emitido una extensa investigación periodística sobre el caso.
Los socios turcos de 'Agrobreeding' acusan a Klinger de haber cargado en Uruguay 469 reses que no tenían permiso de exportación para Turquía, lo que bloqueó el desembarco en el puerto de Bandirma, situado al sureste de Estambul.
El buque 'Spiridon II', un carguero que navegaba con bandera de Togo, arribó el 22 de octubre a ese puerto, donde quedó varado casi un mes antes de volver a partir tras el rechazo definitivo de las autoridades fitosanitarias turcas.
Los importadores subrayan, siempre según ORF, que ellos organizaron el forraje y el agua para los animales a bordo, tras haber transferido 2 millones de dólares a Agrobreeding, una suma que exigen ahora de vuelta.
La empresa austríaca, si bien ha confirmado la disputa legal, reclama una cifra millonaria a la contraparte turca, acusándola de haber obstaculizado judicialmente el desembarco de los animales en el país eurasiático.
Varios vídeos grabados a bordo del 'Spiridon II' y obtenidos por la ORF, revelan cómo las reses malvivían a bordo del buque en condiciones deplorables, rodeadas de excrementos y con suministros limitados.
El buque zarpó de Turquía el 15 de noviembre pasado, con el objetivo de volver a Uruguay.
Sin embargo, antes de salir del mar Mediterráneo, el buque apagó sus sistemas de rastreo (GPS) y se dirigió a Libia, donde unos estimados 2.700 animales fueron vendidos a finales de noviembre en "un mercado con nulas protecciones legales", señala la emisora.
El Ministerio de Ganadería de Uruguay cerró el caso el pasado 25 de noviembre, tras el desembarco de los animales en el país norafricano.
Según los importadores turcos, todo indica que el transporte se convirtió en una tragedia por el incumplimiento del cronograma inicialmente planificado para el traslado de las reses.
De acuerdo a las autoridades uruguayas, los animales fueron sometidos al "riguroso" procedimiento sanitario habitual para la exportación de ganado.
El barco, que debía zarpar de Uruguay en julio de 2025, cuando las vacas estaban en su quinto o sexto mes de gestación, no salió hasta finales de septiembre.
Para entonces, la gestación estaba tan avanzada que muchas vacas nunca debieron ser embarcadas, alegan los importadores turcos.
Como resultado, unos 140 terneros nacieron a bordo "en condiciones de hacinamiento, suciedad extrema y sin asistencia veterinaria", resalta la ORF.
Se estima que 90 de esos animales "desaparecieron" (presuntamente arrojados al mar) y que el resto murió o llegó en estado agónico al puerto turco.
Mientras, la disputa entre los importadores turcos y el intermediario continúa, con una demanda civil presentada en Austria, pero el caso pone de relieve un vacío legal, pues no existe una ley internacional vinculante de protección animal, recuerda ORF.
Al ser una operación que involucra a Uruguay (origen), Austria (intermediario), Turquía (destino) y Togo (bandera del barco), ninguna jurisdicción nacional pudo intervenir para detener el sufrimiento de los animales, concluye la emisora.