"Debido a la actual situación de guerra en Oriente Medio (...) el precio del Jet A-1 (combustible de aviación) a nivel del consumidor para vuelos nacionales e internacionales se ajusta de la siguiente manera", indicó una notificación de la Comisión Reguladora de Energía de Bangladés (BERC) publicada el martes.
La comisión detalló que el precio del combustible para aviones en vuelos nacionales se ha fijado en 202,29 takas por litro (unos 1,65 dólares), frente a los 112,41 takas (0,92 dólares) anteriores. Por su parte, el combustible para aviones en vuelos internacionales costará162,21 takas por litro (1,32 dólares), frente a los 90,58 takas (0,738 dólares) previos.
Según la notificación, las nuevas tarifas responden a la evolución del mercado internacional durante marzo. Se trata de la segunda alza en apenas 16 días, acumulando un incremento de alrededor del 115 %, lo que empuja al sector de la aviación hacia una grave crisis.
Después del anuncio de la BERC, la Asociación de Operadores de Aviación de Bangladés (AOAB), una plataforma de propietarios de operadores aéreos privados, expresó su profunda preocupación por el aumento de precios, calificándolo de perjudicial e injustificado para el sector de la aviación del país, informó el medio local The Daily Star.
Por el estrecho de Ormuz, ahora bloqueado por el conflicto en Oriente Medio, circula habitualmente un 20 % del crudo y el gas natural licuado mundiales, un volumen que se convierte en más del 80 % cuando hablamos de Asia.
Para mitigar el impacto de la crisis energética en los ciudadanos, el Gobierno de Bangladés ha revertido las restricciones más severas, como el límite de venta de combustible, y ha congelado los precios frente a una inflación del 9 %.
La compañía estatal de petróleo ha decidido asumir las pérdidas para no subir los precios, evitando así un estallido de malestar contra el nuevo Gobierno. Sin embargo, el país ya sufre cortes de luz debido a la falta de gas para sus centrales eléctricas.