Alerta roja en Marruecos: más de 4.500 muertos al año en accidentes de tráfico

Rabat, 27 mar (EFE).- Conducir en Marruecos requiere de una buena dosis de prudencia y coraje, en un país donde los accidentes de tráfico se cobran más de 4.500 vidas al año, una víctima cada dos horas, y la seguridad vial es un problema de salud pública de difícil solución.

Las cifras son alarmantes. En 2025 se contabilizaron 4.577 muertos -un 25,5% más que un año antes- y decenas de miles de heridos en 160.000 accidentes, según la Agencia Nacional de la Seguridad Vial (NARSA, por sus siglas en francés).

El grueso de las víctimas son motociclistas y peatones -suman el 70 %- y, entre los conductores, la mitad son menores de 35 años.

La situación preocupa al Gobierno, que ha lanzado un ambicioso plan para reducir la siniestralidad dotado con unos 800 millones de euros hasta 2030, fecha del Mundial de Fútbol que Marruecos organiza junto a España y Portugal.

Aunque el país no encabeza la tasa de accidentes en África, sus cifras multiplican las de países europeos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa la tasa de mortalidad por accidentes de tráfico en Marruecos en 17 por 100.000 habitantes, unas cinco veces más que en España, con 3 por 100.000 habitantes.

En África, las víctimas de tráfico superan a las bajas de una guerra, con Guinea y Libia a la cabeza y hasta 37 muertes por cada 100.000 habitantes.

¿Qué hay detrás estas cifras? La Agencia de Seguridad Vial marroquí atribuye la siniestralidad a una cadena de infracciones, desde exceso de velocidad a no respetar las señales, como los stops, conducir en sentido contrario, usar el móvil al volante o no utilizar cinturón de seguridad.

El intenso tráfico de camiones y vehículos pesados, la presencia de peatones y animales en la calzada y los vehículos que circulan sin luces en la noche agravan el problema.

Los accidentes no bajan pese al gran despliegue de policías, radares y cámaras en las carreteras y las elevadas multas, que pueden llegar a los 3.000 euros y cárcel en los casos más graves.

Aunque la red de autopistas de peaje es buena, las carreteras secundarias son estrechas y están deterioradas, con grandes baches y falta de señalización.

En las zonas urbanas, en especial grandes ciudades como Rabat, Casablanca o la turística Marrakech, no suelen respetarse estrictamente los semáforos, ni mucho menos los pasos de cebra. No los respetan los conductores, pero tampoco los peatones.

Es habitual encontrar peatones cruzando sin mirar por cualquier punto y es también normal que, a veces, los conductores no paren ante la luz roja.

Conducir detrás de un taxi no es fácil. Son compartidos, se detienen en cualquier lugar sin previo aviso, los chóferes usan el móvil al volante y nadie se coloca el cinturón.

"No hay que pensárselo, hay que cruzar a la marroquí. Aprovechar cuando cruza mucha gente y con decisión. Los coches paran", aconseja Meryem, acostumbrada a lidiar con el tránsito para acudir a su trabajo en el centro de Rabat.

Pero los coches no siempre paran, y los peatones suponen casi un tercio de las víctimas mortales de accidentes en las ciudades.

El caso más dramático es el de los motociclistas. Unos 2.300 mueren cada año en las carreteras marroquíes, y a ellos se dirige el grueso de las campañas de prevención de seguridad vial.

"Póntelo en tu cabeza" es el eslogan más repetido en los anuncios para concienciar a los motociclistas del uso del casco.

No hay carriles exclusivos para vehículos de dos ruedas en las carreteras de Marruecos y es frecuente encontrar motos ocupadas por tres personas -incluidos menores-, sin protección.

También en las ciudades son un problema: en Marrakech, por ejemplo, las motos recorren a gran velocidad las angostas y abarrotadas calles de la medina (centro histórico) y no son pocos los sustos -y atropellos- entre los peatones despistados.

Otro de los frentes para atajar el problema es la formación. Marruecos acaba de cambiar la normativa y, a partir de ahora, los alumnos de las autoescuelas no podrán dar clases prácticas sin haber aprobado el examen teórico.

Paralelamente, aumentan las campañas de prevención, con anuncios que no escatiman imágenes impactantes para sensibilizar a la población sobre el respeto a las normas.

Los mensajes recuerdan que "tu vida es valiosa", que "un minuto de paciencia es toda una vida de seguridad" y piden que "no lo hagas", que no respondas el móvil al volante.

"Papá, ven despacio, te estoy esperando", rezan grandes carteles en las carreteras para recordar a los conductores que lo importante es llegar, aunque sea más tarde.

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