Benín empieza la campaña para unas presidenciales sin el principal partido opositor

Nairobi, 27 mar (EFE).- Benín empezó este viernes la campaña para las elecciones presidenciales del próximo 12 de abril, en las que no participa el principal partido opositor y el oficialismo intentará seguir en el poder con el sucesor del presidente, Patrice Talon, que completa su segundo y último mandato tras ocupar el poder desde 2016.

El ministro de Finanzas, Romuald Wadagni, se postula por el oficialismo junto a la vicepresidenta del país, Mariam Tala, como compañera de candidatura.

Wadagni y Tala cuentan con el apoyo de los partidos de la coalición presidencial: la Unión Progresista para la Renovación (UPR) y el Bloque Republicano (BR).

Su gran adversario será Paul Hounkpè, candidato de las opositoras Fuerzas Cauris para un Benín Emergente (FCBE), con Judicael Hounwanou como compañero de fórmula.

Los comicios se celebran después de las elecciones legislativas del pasado enero, en las que el oficialismo consiguió el dominio de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), después de que solo la UPR y el BR superaran el umbral legal de un 20 % de los votos en cada una de las 24 circunscripciones del país, lo que dio a las dos formaciones el total de 109 asientos de la Cámara.

El tercer partido de la coalición oficialista, el Movimiento de Élites Comprometidas por la Emancipación de Benín (Moele-Bénin), no logró entrar en el reparto de asientos, ni tampoco las FCBE ni el principal partido de la oposición, Los Demócratas (LD).

LD, que no podrá concurrir en estos comicios presidenciales después de que la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA) rechazara su candidatura por no reunir suficientes apoyos, decidió la pasada semana no dar su apoyo tampoco a la candidatura opositora de Hounkpè y Hounwanou.

Las elecciones tienen lugar en un contexto marcado por la tensión política, la inseguridad en el norte del país y un intento de golpe de Estado protagonizado por militares el pasado diciembre, que fue sofocado por las Fuerzas Armadas beninesas, con apoyo de la vecina Nigeria.

La seguridad figura entre las principales preocupaciones del electorado, ya que el norte de Benín ha sufrido ataques en los últimos años de grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y procedentes de Burkina Faso y Níger, lo que ha provocado desplazamientos internos.

A esta situación se suma que, pese a un periodo de crecimiento económico bajo el Gobierno de Talon, de 67 años, sus detractores le acusan de endurecer las restricciones contra la oposición y de recortar libertades civiles.

Amnistía Internacional (AI) alertó recientemente de que "el espacio cívico sigue reduciéndose en Benín, con ataques contra medios independientes y personas que siguen siendo detenidas arbitrariamente por disentir".

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