"El Gobierno se complace en informar a la Nación sobre la exitosa repatriación del señor Pheap Rom, uno de los nacionales de terceros países recibidos de los Estados Unidos, a su país de origen, el Reino de Camboya", indicó el Gobierno de Esuatini en un comunicado.
La repatriación se realizó con la mediación de la embajada de Camboya en Washington y el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
"El Gobierno expresa su sincero agradecimiento por la cooperación, el apoyo y la buena voluntad brindados durante todo este proceso, incluyendo la facilitación del regreso y la reintegración del señor Rom", expresaron en el documento.
"Este acontecimiento forma parte de los esfuerzos continuos del Gobierno para abordar la presencia de nacionales de terceros países que residen actualmente en el Reino", agregaron.
El Estado suazi aseguró que mantendrá su compromiso para "garantizar la repatriación ordenada y humana de todas las personas afectadas" y reafirmó que mantendrá su acuerdo con Washington.
Organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) han denunciado que los deportados carecen de acceso legal y son recluidos en prisiones de máxima seguridad sin formular cargos en su contra.
Las ONG han pedido a los países africanos que rechacen acuerdos de expulsión firmados con Estados Unidos y afirmaron que los ya existentes exponen a cientos de personas a riesgos de detención arbitraria, malos tratos y devolución forzada a países donde podrían sufrir persecución o tortura.
La reanudación de vuelos de deportación desde EE.UU. a terceros países se activó después de la autorización por parte de la Corte Suprema al presidente de ese país, Donald Trump, para aplicar su política de mano dura contra la inmigración.
Trump ha impulsado las expulsiones exprés y firmado acuerdos con países africanos como Esuatini, Ghana, Ruanda, Uganda y Sudán del Sur como parte de su campaña de deportaciones masivas.
Washington acordó pagar 5,1 millones de dólares (unos 4,4 millones de euros) a Esuatini, según confirmó el Ejecutivo suazi a medios internacionales en noviembre.
Esuatini, con una población de 1,2 millones de personas, tiene al 60 % viviendo con recursos por debajo del umbral de pobreza, según el Banco Mundial.
El rey Mswati III, jefe de Estado desde 1986 y líder de la última monarquía absoluta de África, acapara el poder ejecutivo y legislativo, aunque el país celebra elecciones cada cinco años para elegir a los miembros de la Cámara Baja del Parlamento, cuyos miembros se desempeñan como consejeros del monarca.